UNA HUMANIDAD ROBOTIZADA





Resulta claro que la modernidad materialista, para la cual la economía es el destino del hombre, necesita para poder subsistir a un ser humano volcado totalmente hacia el consumo y la producción pues es aquello que hace funcionar la economía a fin de que ésta no se detenga en su ritmo alocado, aun a riesgo de destruir la naturaleza y a la parte más esencial y profunda del hombre. Para ello debe lograrse la constitución de un zombie hecho a la medida de la misma, es decir un sujeto que no piense por su cuenta ni reflexione, sino que viva y lata movilizado por esa droga comunicacional proporcionada por los medios y la propaganda en donde esté las 24 horas consumiendo o estando ansioso y determinado por la necesidad de hacerlo. Varios son los exponentes de tal diabólica sugestión, en especial múltiples multimillonarios, es decir sacerdotes ofrendados totalmente a la religión del dinero, tales como Gates o Soros, respecto de los cuales se ha hablado hasta el cansancio. Pero lo curioso del caso es que el Sr. Elon Musk, reputado como el hombre más rico del mundo, no haya sufrido las demonizaciones que en cambio han padecido sus pares, también multimillonarios como él, aunque al parecer en menor medida, a los que se acusó entre otras cosas de querer manipular a nuestra especie implantándole un microchip en el cuerpo a través de vacunas con la excusa del Covid, lo cual luego se demostró ser una total falsedad.

En este caso en cambio el Sr. Musk, quien se ha apropiado de la plataforma Twitter, acaba de señalar que en poco tiempo se encontrará disponible un microchip a ser implantado en el cerebro, es decir sin el engaño de las vacunas y en una parte del cuerpo más significativa y determinante que el simple brazo, a cambio de lo cual quienes lo reciban obtendrían beneficios incalculables tanto en su salud cuanto -y esto es lo principal- en su disposición para poder consumir siempre más sin tener que incurrir en stress inconvenentes. Por supuesto que quien posea la tecnología apropiada podrá manipular y hasta dirigir a las personas operando sobre tales microchips. Las razones por las cuales al Sr. Musk no se lo imputa por parte de la pseudo derecha conspirativa es porque con sagacidad suma ha levantado la censura a su adalid, el Sr. Trump, en su cuenta de Twitter y a su vez ha permitido que en abundancia grupos sionistas cristianos como Qanon y demás supremacistas blancos puedan disponer de cuentas a su antojo. Queda claro entonces que existe una pseudoderecha al servicio del sistema encargada de agrupar a sectores disconformes con consignas menores, pero silentes respecto de lo esencial. El enemigo es sagaz y sabe cómo inutilizar a quienes lo combaten sembrando confusión como en estos casos. Algo parecido ha sucedido con la Iglesia católica la cual tiene a sus sectores tradicionalistas o lefebristas encargados de mantener la misa en latín pero al mismo tiempo sin salir del seno de la Iglesia y aceptando la autoridad papal y de este modo convirtiendo en inofensiva cualquier medida de retorno a la tradición verdadera.

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