PAKISTÁN A PUNTO DE SER INVADIDO POR LOS EEUU

El día 25 de enero de 2008 no solamente será conocido por ser aquel en el que el oro alcanzó el registro más alto de toda su historia, sino también por haber sido cuando el secretario de Defensa de los EEUU, Robert Gates, expresó que su país “ya se encuentra listo” para operar en Pakistán. Si bien se le hizo notar que el actual presidente Pervez Musharraf se manifestó contrario a tal intervención, Gates evitó cuidadosamente en el reportaje tal “inconveniente” para indicar que pensaba contar con su colaboración pues les constaba, -e indudablemente el asesinato de Benazir Bhutto debe haber consolidado tal idea-  que en las regiones de Waziristán y aledañas se encontraban operando conjuntamente Al Qaeda y los Talibanes y que incluso sabían con gran seguridad que allí está escondido Bin Laden y la plana mayor de tales organizaciones. También agregó otros hechos muy contundentes que justificarían su acción. Que en tal país hay 50 bombas atómicas, mientras que en Irán no hay aun ni siquiera una y que Al  Qaeda acaba de amenazar con acciones en Europa (la reciente detención de 15 terroristas en Barcelona así lo confirmaría).
Indudablemente los dos hechos que hemos narrado, la suba aluvional del oro, como expresión emblemática de toda la crisis económica que hoy vive el mundo, pero principalmente los EEUU, y la inminente invasión de Pakistán están íntimamente vinculados entre sí. No es verdad que la economía norteamericana se encuentre al borde de su colapso simplemente por la circunstancia de que ha habido una crisis inmobiliaria en tal país como se nos quiere hacer creer, las razones son mucho más profundas. Para encontrar las causas principales de tal “inconveniente” hay que remontarse al momento en el cual el declive comenzó a operarse. Antes del 11 de Septiembre del 2001 la situación económica mundial medida en cifras era la siguiente. El oro estaba a 250 dólares la onza, hoy ha llegado a los 923, el petróleo a 25 el barril, hoy está a 100, el euro estaba a 0,80 ahora se encuentra rozando el 1,50, a pesar de que también Europa está acompañando a EEUU en tal crisis (en el día de ayer cayó estrepitosamente el gobierno italiano de Prodi). Las causas de todo esto se encuentran en el hecho de que el fundamento principal de la economía en el mundo está centrado en el prestigio que posea aquella nación cuya moneda representa el sostén y patrón de medida de todas las restantes y a partir de la cual todos los bienes económicos son medidos. Si esta nación es débil y por lo tanto no es poderosa ni “imperial”, si no logra verdaderamente imponer el orden en el mundo haciéndolo “libre” y “democrático” a través de sus diferentes sucursales, tales como el Mercado Común Europeo (hoy Unión Europea), el Mercosur (mañana Unión Sudamericana) y otros organismos similares, entonces el desequilibrio en la economía y las incesantes “crisis” serán cuestiones cotidianas hasta la posibilidad final del colapso último anunciado recientemente por el multimillonario Soros: que el dólar deje de ser el patrón monetario universal y que consecuentemente se produzca el irreversible derrumbe de la economía norteamericana.
Es por tal razón que Norteamérica necesita, a fin de poder seguir subsistiendo como potencia universal, terminar con aquel “inconveniente” que la ha puesto en crisis, con aquella fuerza que ha demostrado un 11 de septiembre de 2001 y que luego lo ha repetido sucesivamente en distintos lugares del planeta como Irak y Afganistán que se trata de un imperio débil y vulnerable, de un “tigre de papel”, tal como dijera proféticamente Mao tse tung; que por lo tanto es absurdo, tal como pretende hacerlo la propaganda, compararlo con una figura tan sólo en apariencias similar, como fuera antiguamente el Imperio Romano.
Por supuesto que, como dicho imperio, tal como lo definiéramos en otras oportunidades, es principalmente mediático y cuenta con diferentes instrumentos a su alcance como para crear colectivamente una imagen en contrario, seguirá acudiendo como hasta ahora a una serie de sugestiones que intenten crearnos una idea totalmente diferente contando para ello con una serie de comunicadores a sueldo y corifeos de turno que no se han cansado de hacer su apologética.
Así como estas personas inventaron que dichas acciones de guerra que comprometieron el prestigio de los EEUU fueron efectuadas por los mismos norteamericanos para invadir Afganistán a fin de quedarse con su producción de opio y de Irak para hacerse de su petróleo, han inventado también la idea de que Bin Laden no existe por la sencilla razón de que no lo pueden atrapar. Son los que también van a decir que fueron ellos los que la mataron a Benazir Bhutto, una incondicional defensora de la democracia y del “occidente”, para justificar esta nueva invasión en Pakistán. Les quedará siempre la posibilidad a quienes quieren informarse verdaderamente de no hacerles caso más a tales corifeos a fin de ayudar a desbaratar de una vez por todas el mito de la omnipotencia norteamericana.
Ante todo ello digamos que ni la CIA ni estas personas van a poder ocultar la cruda realidad: que se trata de un imperio débil e intrínsecamente impotente, tal como lo descubriera en carne propia el mismo Bin Laden cuando en 1993 en Mogadiscio (Somalia) tras haber eliminado a 18 marines norteamericanos logró también que EEUU se retirara de tal país al cual había acudido en “ayuda humanitaria”. Si la fuga de Norteamérica fue lo que alentó a Al Qaeda a realizar el 11S, entonces es cierto que tal país es responsable de lo que pasara en esa fecha.

WALTER PREZIOSI
AGENCIA KALI-YUGA
Buenos Aires, 25-01-08