CUANDO CIERTA IZQUIERDA LEVANTA CONSIGNAS NACIONALES

Transcribimos a continuación un interesante y esclarecedor artículo aparecido en el día de ayer en el matutino Página 12, el que no necesariamente concuerda con su línea editorial, en donde dos autores pertenecientes al espectro de la izquierda, levantan una bandera nacional que nuestro sector asumiera como propia desde al menos 25 años. El relativo a la segregación del país originado en las riquezas principalmente petroleras y de otros recursos mineros que poseen ciertas provincias con escasez de habitantes, como por ejemplo La Rioja y Santa Cruz que nos dieran sendos presidentes los que se encargaron de reformar nuestra Constitución a fin de que los recursos naturales pertenecieran a las mismas y no a la Nación como siempre había sido. De este modo los autores ratifican lo que afirmáramos a partir de los años 1984 en la revista Cabildo primero y luego en El Fortín. Que con la excusa del federalismo provincias como Neuquén o Santa Cruz por ejemplo, con poblaciones insignificantes pretendían quedarse (y hoy lo han logrado) con el 80% de nuestro gas o con el 40% de nuestro petróleo, pudiendo agregar a ello otros minerales como el carbón o el oro. Y que tales provincias, luego de un decreto especial firmado por Kirchner en 2006, en plena continuidad con lo realizado por Menem durante su gobierno, pactan directamente con las empresas multinacionales la explotación de sus recursos por lapsos de tiempo que alcanzan hasta el agotamiento de los mismos. Agreguemos a lo aquí señalado que han firmado contratos por regalías al valor del petróleo cuando estaba a 50 dólares el barril, mientras que ahora lo está a cerca de 150 y para fin de año se espera que lo esté a 200 por lo menos. Este verdadero saqueo multimillonario del cual no se habla, salvo la digna excepción de los aludidos articulistas y nosotros, se lo ha hecho con la única finalidad de que las oligarquías políticas provinciales puedan obtener dinero cash y en efectivo para enriquecerse y financiar sus costosísimas campañas, incluso presidenciales, tales los casos de los recientes candidatos Kirchner y Sobish, provenientes de provincias petroleras. Si bien para los argentinos no lo es, para ellos resulta pues un gran negocio pactar regalías con una anticipación de 30 años, pues para cuando pase ese tiempo ellos no estarán más, sí en cambio continuará existiendo quizás una Argentina pobre y esquilmada.
Celebramos una vez más que se haya escrito esta nota respecto de la cual aclaramos que no compartimos ciertos conceptos que reputamos secundarios respecto de lo esencial, en especial lo que allí se dice respecto del demagogo presidente Chávez.
Lucas Baffi
Buenos Aires, 10-06-08
 
 
Secesión y petróleo

 

 Por Pino Solanas y Félix Herrero *
El pasado viernes 9 de mayo, el presidente venezolano, Hugo Chávez, denunció la acción de sectores separatistas que intentan crear nuevos países a partir de la fragmentación de nuestra América latina, a propósito de un intento en ese sentido en el estado Zulia de Venezuela. Mencionó la existencia de una Confederación Internacional por la Libertad y Autonomía Regional (Confilar), creada en septiembre de 2006 y financiada por alguna “usina de ideas” estadounidense. Su forma operativa son los foros internacionales sobre Autonomía Regional, realizados hasta ahora en Santa Cruz, Guayaquil, Zulia y uno próximo en Iquitos. Chávez denunció la reunión celebrada hace pocas semanas en la ciudad de Guayaquil, que con el propósito aparente de dar “mayor autonomía” a los estados provinciales (o departamentales) busca dividir a los estados que poseen gas y petróleo.
¿Cuáles son las provincias o departamentos que se intenta balcanizar? La Confilar menciona a Loreto, en Perú; Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando en Bolivia; Zulia en Venezuela; Limón en Costa Rica; Sonora y Jalisco en México; y Guayas en Ecuador. En realidad, este movimiento es una adecuación de las “fundaciones” que propiciaban el libre comercio a una entidad que se instala en el centro mismo de la política latinoamericana: la promoción de “autonomías” para los Estados provinciales con petróleo es apoyada por grupos económicos norteamericanos. A las reuniones de Confilar asisten representantes políticos del Oriente boliviano, del Zulia venezolano, del Loreto peruano, mientras que la sede permanente queda en Santa Cruz de la Sierra. Por Argentina asisten representantes de las fundaciones Friedrich von Hayec (Buenos Aires) y Libertad (Rosario).
Es por demás conocido que vivimos en una era de disputas por las reservas petroleras del mundo porque los países que no dispongan de hidrocarburos tendrán serios problemas en los próximos decenios. Las invasiones y amenazas de EE.UU. y los países europeos a los territorios con petróleo y gas natural –o carbón, como pudo verse con la forzada “autonomía” de Kosovo impuesta a Serbia– es ahora un tema permanente. La historia no es nueva en nuestro continente, ya se trate la provocación de guerras entre nuestros países, intentos de segmentaciones de regiones o desintegraciones “provinciales” del dominio del subsuelo. Las disputas por nuestros mercados y reservas entre las petroleras Standard Oil o Exxon y la Shell provocaron, primero, la guerra del Chaco paraguayo, y luego la de Ecuador y Perú.
Argentina fue un país que sufrió otro tipo de fragmentación luego de la guerra de las Malvinas y el ignominioso “acuerdo” firmado con Inglaterra en febrero de 1990. Las consecuencias fueron el abandono de las políticas de protección de la Antártida y las Islas del Atlántico Sur y el avance inglés hacia esos territorios con su reclamo de 350 millas de jurisdicción marítima violando el Acuerdo Antártico de 1961. La entrega de nuestra soberanía y los recursos estratégicos se viene realizando desde Menem hasta Kirchner, contrariando la tradición argentina de propiedad estatal y nacional de los recursos naturales. El petróleo, el gas, el oro, el cobre, la plata y otros sesenta metales se entregaron a las corporaciones norteamericanas y europeas. El subsuelo fue fragmentado al otorgar la propiedad de los hidrocarburos y minerales a las provincias con la Reforma Constitucional de 1994 y el traspaso de los yacimientos petroleros realizado por Kirchner en octubre de 2006. Desde entonces, cada gobernador renegocia directamente con las transnacionales y las concesiones han sido extendidas diez a treinta años más. Así sucedió con el gas de Loma La Lata (Neuquén 2000) y el petróleo de Cerro Dragón (Chubut 2007, Santa Cruz 2008). Imitando a los gobernadores Das Neves y Peralta, ahora es Jorge Sapag, de Neuquén, quien prolonga las concesiones de crudo hasta la extinción del recurso.
El proyecto separatista es quedarse con el gas en Bolivia, cuyo gobierno felizmente ha intensificado su política de recuperación nacional de sus recursos naturales. Pero no seguros de lograr que los departamentos orientales se adueñen de los hidrocarburos (las votaciones autonómicas no alcanzan la mayoría de las poblaciones a causa de una gran abstención) no dejan de amenazar con la entrega del petróleo de Maracaibo y del Ecuador, mientras los intentos de privatización de la histórica Pemex de México encuentran la oposición de una gran movilización popular.
Para la revolución bolivariana, dividir la nación es causa de guerra; así, el presidente Chávez afirmó al referirse a quienes operan por la balcanización: “Búsquense un ejército y arránquennos, si pueden, un pedazo de nuestra patria. No lo van a lograr”. Ojalá los demás países latinoamericanos actúen con la misma decisión en su defensa de la soberanía territorial y los recursos naturales.
* Presidente y vicepresidente del grupo Moreno.