Novedosa teoría conspirativa en ocasión de nuestra revuelta del campo

EL ‘MANEJATODO’, NUEVO  JEOVAH  DEL SIGLO XXI

Hemos hecho notar en otras ocasiones cómo cierta forma religiosa que se expandiera por nuestra civilización y que estuviera vinculada muchas veces a estados psicológicos de frustración y fracaso, ha dado cabida en forma secularizada en nuestros tiempos a una postura conocida con el nombre de conspiracionismo.
El mismo consiste en estereotipar hasta extremos incluso inverosímiles los diferentes fenómenos que acontecen en la vida política mundial  vinculándolos a todos ellos con un tipo de fuerza oculta, conspirativa y omnipotente, la que, debido a tal carácter, terminaría anulando  toda forma de libertad en nuestra especie concibiendo que cualquier acción que ella ejecutara, aun en su contra, serviría únicamente para confirmar la existencia de tal poder superior. De este modo sucedería, de acuerdo a tales personas, que el mundo entero estaría dividido entre dos grupos de seres, el de aquellos que se doblegan voluntaria o involuntariamente ante el mismo y el de los otros, en este caso los representantes de la aludida postura, que se resignan en cambio a asumir el rol de observadores pasivos de lo que pasa, reduciendo su actividad simplemente a la de relatores o ‘profetas’ encargados de describir las cualidades omnímodas del mismo y al que terminan rindiéndole reverencia. Sucederá también que todos aquellos que nos quisiésemos ubicar por afuera de tales dos posturas correríamos el riesgo severo de recibir los peores de los anatemas, en tanto que les estaríamos rompiendo los esquemas a los cuales han aportado su incontrolable fanatismo (1). Agreguemos también que, tal como ya hemos hecho notar, este fenómeno ha estado asociado en gran medida a un estado de desesperanza originado en una sucesión de fracasos y rendiciones, el cual ha terminado generando inconscientemente una mentalidad religiosa por la que se atribuye a la Historia vivida todos aquellos rasgos propios de una Divinidad absolutamente omnipotente de los que carecería la contraparte humana a la que se reduce al simple papel de contemplativo siervo de dicha realidad. Antiguamente se denominó como Jeovah a este tipo de deidad, desarrollada especialmente entre pueblos semitas, muy diferente de la que existiera habitualmente entre otras comunidades. Se trata aquí de un ente que no solamente es todopoderoso, como es propio de toda divinidad, sino que es también celoso y necesitado permanentemente de sujetos que le estén reconociendo su omnipotencia: tal el rol que asumen los aludidos pregoneros adscriptos a la tesis conspiracionista. Digamos al respecto que ello representa una verdadera contradicción, pues quien necesita tanto exhibirse e impresionar, en modo tal de haber llegado al extremo de crear un ser que deba rendirle constantes reverencias por tal condición superior, no es propiamente un dios sino una entidad carente e incompleta. Un ser que fuera verdaderamente perfecto no necesitaría en nada de tales alabanzas, las que que se expresan a través de la incesante humillación y subordinación de la creatura que él ha hecho. Un dios verdadero  busca en cambio compañeros, dioses con quienes compartir y completar su obra y no siervos y seres incompletos y torturados, en permanente relación de dependencia, encargados incesantemente de exaltar su omnipotencia.

Los adoradores del nuevo Jeovah del siglo XXI, en su acción reverencial, se han caracterizado por otorgarle una infinita pluralidad de nombres a este poder omnicomprensivo y simultáneamente celoso y en creciente búsqueda de confirmaciones. Lo han llamado en forma simultánea y sucesiva Imperialismo del dinero, Sinarquía, Poder financiero internacional, Imperio Universal, Judeo-masonería, Global Invasión, Trilaterial Comission, Gobierno Mundial, Mundo Uno, etc. Nosotros lo simplificaremos de aquí en más con una sola denominación a fin de evitar confusiones y unificarlas a todas ellas en su mismo significado: se trata aquí del Manejatodo. Para sus sacerdotes fanáticos el Manejatodo, es decir, el que todo lo hace, ha ido incrementando siempre más su poder a medida que iba transcurriendo el tiempo, y habría arribado a su punto más alto en los últimos años, habiendo llegado así a hacer prácticamente todo lo importante en la historia e incluso lo que no es tanto. En nuestro país, por ejemplo, no solamente nos habría impuesto sucesivamente todos los gobiernos que hemos tenido, sino que habría también realizado todas las acciones más impactantes y a primera vista contrarias a los mismos, desde la de habernos hecho estallar la embajada de Israel, el edifico de la AMIA, hasta hechos menores e intrascendentes como el incendio del rompehielos Irízar, todo ello con finalidades aviesas que tales pregoneros se han encargado incesantemente de develarnos. Del mismo modo, en el resto del mundo a su vez se habría hecho volar las Torres Gemelas, el Pentágono, los trenes de Atocha, los subtes de Londres, las embajadas de Kenia y Tanzania, el asesinato de Bhutto, habría producido la guerra de Afganistán, de Irak, del Líbano y estaría preparando siempre más cosas que con seguridad sus profetas habituales nos explicarán en su momento haciendo así gala de su inagotablemente mística creatividad. Ellos se encargan de hacernos ver que, en tanto actualizada versión del bíblico Jeovah, el Manejatodo tiene por meta impresionar a las personas con su poder universal, pues es tan sólo por esa causa que él nos ha creado. Y si alguna vez él pretende hacerse ver como justo y bueno, sus adoradores se encargan de aclararnos incesantemente que no se trata aquí de categorías absolutas, sino que ello se encuentra siempre en relación con otra superior, la que nos delata en todo momento su condición de ser omnipotente. Así pues cuando alguien se deja impactar por aquellos aditamentos de justicia universal y “democracia”, los aludidos profetas proceden inmediatamente a desmentirlo en la medida que quieren poner siempre el acento en su carácter terrible que sólo puede generar "temor y temblor", tal como su paradigma bíblico. Así pues nos han explicado que, con la finalidad de invadir Afganistán e Irak, el Manejatodo se hizo estallar las Torres y el Pentágono, permitió que se derrumbara el precio del petróleo, hizo caer el dólar, dejó morirse a cinco mil de sus soldados así como a otros tres mil civiles en los atentados de Manhattan y que además, como un signo irreversible de su poder universal, ha contado también con los servicios de sus aparentes enemigos, los que no habrían sido nunca tales sino sus agentes incondicionales. Tal el caso de  los talibanes y de los miembros de Al Qaeda, alguno de los cuales, en tanto fervorosos creyentes en el poder del Manejatodo, se suicidan diariamente por él a fin de que nadie, salvo los profetas aludidos, pueda verle la cara.
Pero los adoradores del Manejatodo han pretendido abonar sus teorías conspirativas y exaltadoras del poder de su divinidad exaltada acudiendo además a una serie de "pruebas" que nos demostrarían en forma contundente todo lo que ellos dicen. Así pues, entre las tantas que nos aducen, nos muestran que contra el Pentágono no pudo nunca estallar un avión porque no pasaba por el agujero que habría hecho, que se encontró entre las ruinas de las Torres el pasaporte intacto de uno de los pretendidos “pilotos suicidas”, y que “en realidad” Al Qaeda es una organización armada por la CIA, así como los Talibanes de Afganistán y Pakistán, las Cortes Islámicas de Somalia, los Salafistas de Argelia, los Uighures de China, los mujaidines chechenos del Cáucaso, etc., etc. (aunque lamentablemente para ellos de esto último no puedan presentarnos nunca otra cosa que conjeturas). Del mismo modo que los evolucionistas en biología, ellos no sospechan siquiera de que las pretendidas “pruebas” que nos aportan, además de tener la peculiaridad de haber sido producidas por aquel de quien quieren demostrar su pretendida maldad e hipocresía, no tienen para nada un carácter definitivo e irrebatible, sino incluso servir para mostrarnos la hipótesis exactamente contraria de la que ellos sustentan. Es decir que si es verdad que todo “fue puesto” para inducirnos a creer en algo, quizás fuera posible pensar también que se lo haya hecho para que existan personas que sustenten dicha teoría encargada de exaltarnos justamente el poder omnímodo y sin enemigo alguno que pueda producirle daños que tendría el Manejatodo. Es decir para que se crea que en el mundo no hay personas que actúan libremente y con capacidad de vulnerar a las fuerzas de la modernidad. O también, si es verdad que todo lo maneja, ¿por qué no puede hacerlo con ellos también? (2)

Pero no creamos que tales profetas de este nuevo Jeovah, a pesar de todos sus enormes esfuerzos dialécticos y creativos, no se encuentren con problemas para exponernos sus teorías. Así pues ellos nos explicaron en un primer momento que se invadió Irak para quedarse con el petróleo que éste tiene en abundancia, que luego se puso allí a Al Qaeda para justificar quedarse por mucho tiempo, y que invadieron Afganistán para apropiarse del opio y la heroína, habiéndose hecho actuar luego al Talibán para el mismo fin, etc., etc. Sin embargo en Irak, lejos de haberse alcanzado dicho objetivo, la producción de tal materia prima apenas alcanza hoy en día para abastecer a tal país, ello porque Al Qaeda en realidad está allí para destruirles los oleoductos, como también en Nigeria o en Yemén. Es por ello que, al escasearles, su precio se ha disparado hacia las nubes (desde los 20 dólares el barril que se pagaba antes del 11S a los 140 en que se encuentra ahora luego de todos estos hábiles montajes). A su vez en Afganistán se está perdiendo abiertamente la guerra. Queda pues esta paradoja a resolver. ¿Si los talibanes y Al Qaeda son agentes del Manejatodo, por qué lo están derrotando y generándole tantos inconvenientes? Acá se podría acudir a diferentes explicaciones para hallarle una solución al entuerto. Por ejemplo podría aplicarse el método “esotérico” ensayado por el hitlerista Miguel Serrano cuando nos explicara que Hitler en realidad no perdió la Segunda Guerra Mundial, sino que en cambio la ganó “perdiéndola”, es decir para poder irse a vivir escondido en la Tierra Hueca y enviarnos desde allí sus ovnis a fin de hacernos ver que existe en la condición de un Avatara. La otra, de un tenor muy similar, aunque más pedestre, es la que acaba de esbozarnos ahora El Pampero Americano, la publicación semiclandestina del recordado Arnaldo Rossi.
Tal como lo hemos señalado en otra oportunidad, según Rossi, a diferencia de otros conspiracionistas, el  Manejatodo tiene todavía un gran problema sin resolver: se trata del peronismo que le quita el sueño y al que nunca puede terminar de destruir a pesar de todos los intentos que habría hecho. Pero esta vez se habría hecho de fuerzas y animado a eliminarlo para siempre. Así pues habría armado una maniobra mucho más astuta de lo que manifiestan los demás profetas. Sería verdad que se hizo estallar las Torres para invadir Afganistán e Irak, pero con esto sólo no habría resuelto su problema principal pues el peronismo hubiera podido seguir estando y socavándolo en su dominio universal. Para evitar tal inconveniente ha acudido entonces a sus agentes talibanes y de Al Qaeda a fin de ordenarles que le hiciesen perder la guerra y así justificar su invasión al continente sudamericano en donde es que se encuentra su verdadero enemigo con la excusa de buscar allí la materia prima que no pudo sacar del Medio Oriente. Y esto según él habría empezado con la intervención de Colombia, cabeza de puente del Manejatodo por estos hemisferios, en la acción invasora cometida en Ecuador para eliminar al grupo de las Farc que allí se encontraba. (No alcanza a decirnos que por tal razón las Farc serían también sus agentes en tanto habrían aportado excusas para dicha acción). La meta final de todo esto es obviamente llegar hasta estos pagos a fin de terminar con el régimen peronista que hoy tenemos en la Argentina con Kristina al que llama a defender ante el peligro que se cierne en su contra por el accionar de las fuerzas concurrentes que obedecen al Manejatodo, pero que afortunadamente no llegan aun a tumbarla. Como se trata aquí de un capítulo no cerrado, quedan en pié los siguientes interrogantes. ¿Podrán los marines norteamericanos y colombianos sortear los obstáculos que les oponen los piqueteros D’Elía, Depetris, Moreno et alia o deberán recurrir una vez más a los Talibanes y a Bin Laden para terminar con Kristina y Néstor? Claro que Rossi nos aporta una solución ante el peligro inminente: les aconseja desprenderse cuanto antes de tales personas y nombrar otros “asesores”. ¿Se estará proponiendo él? Un médico acá por favor (3).

 

(1)   Entre las varias notas que hemos escrito sobre tales profetas y que suscitaran airadas reacciones en nuestra contra remitimos especialmente a las que por su valor paradigmático resultan ser las más ilustrativas, como aquella en la cual criticamos a la publicación Patria Argentina y la otra en la que nos ocupáramos de El Pampero Americano, aclarando una vez más que no se trata de las únicas.
(2)  Entre la cantidad innumerable de “pruebas” que tales investigadores nos han aportado respecto del pretendido montaje acontecido el 11S se encuentra la del pasaporte de Mohammed Atta, uno de los pilotos que manejaban el avión que se estrellara contra la primera Torre, hallado intacto entre las ruinas y cenizas. Los montajistas alegan que ello es una evidencia de que la misma fue puesta para incriminar a Al Qaeda; no se les ha ocurrido pensar que podría haber sido hecho a propósito para que se sostuviera justamente lo que ellos dicen. O también: si todo es montaje ¿por qué no lo es también la teoría que lo afirma? Por otra parte se les escapa decirnos que todas las pruebas a las que ellos acuden son proporcionadas en su totalidad por organismos gubernamentales, lo que las hace aun más sospechosas.
(3)   Ver El Pampero Americano Nº 17, junio 2008. Aquí afirma textualmente: “Como Irak y Afganistán se han convertido en debilidades militares (luego de habernos dicho que Al Qaeda y los Talibanes son sus agentes)… apela ahora (EEUU) a estrategias heterodoxas para… asegurarse los recursos naturales del planeta… De allí la incursión bélica del ejército colombiano para asesinar a Raúl Reyes”. Y refiriéndose al gobierno de Kristina, la meta siguiente de tal invasión, le aconseja que “se desembarace rápidamente de los Kunkel, Verbitzky, etc… y que recoja la claridad doctrinaria de nuestro magno general (de la que Rossi se reputa como el mejor de los intérpretes)”.