Guerra de Gaza
LAS BAJAS ISRAELÍES

Ha llegado ya el día 19 de la guerra de Gaza y los muertos palestinos, en su inmensa mayoría civiles, ya superan los mil y unos 4.500 los heridos. Pero es muy poco lo que se dice de las bajas israelíes. Resulta al respecto sumamente sospechosa, cuando no ridícula, la información de que éstas solamente sean de 13 muertos entre civiles y militares, lo cual nos da la aun más ridícula cifra de menos de una baja por día e incluso resaltemos que la información del fallecimiento simultáneo de cuatro soldados israelíes en una sola acción fue porque fue filmado en vivo por las cámaras televisivas. Agreguemos además que todo esto sucede justamente en momentos en los cuales Israel ha iniciado una ofensiva terrestre para dar con los milicianos de Hamas en donde las escaramuzas deben ser mayores así como también las bajas. Pero lo más llamativo es que cuando en cambio se informa de los misiles lanzados por Hamas hacia Israel, los que se reconoce que cada vez tienen mayor alcance, resulta que siempre caen en descampados o en lugares en donde ya se habían ido los moradores a buen refugio y por lo tanto nunca causan víctimas. Sin embargo según fuentes que obran en nuestro haber dichos misiles producen verdaderas matanzas de población, las cuales son expresamente silenciadas por razones de estricta publicidad.
Digamos al respecto que esto se encuadra en la actual guerra que, tal como dijéramos en otras oportunidades, tiene un carácter psicológico superior a las restantes debido a los grandes medios de difusión de los que hoy se dispone. En este caso lo que se persigue es no alentar a los árabes respecto de la eficacia de sus acciones y desde el punto de vista militar, que es lo principal que aquí se dirime, lo esencial es justamente la eficacia y no el humanitarismo, lo cual es tema en cambio del campo civil que se conmueve más por los niños muertos que por los logros militares obtenidos, pero que en última instancia no es lo que define el resultado de las guerras. Israel sabe que si le diera publicidad a las bajas sufridas incrementaría el entusiasmo entre las fuerzas de Hamas y se multiplicarían en número por la gran cantidad de voluntarios que concurrirían desde todas partes alentados por tales éxitos militares. A su vez, el hecho de que se dé tanta publicidad a sus acciones de destrucción masiva, lejos de menoscabarlos, tal como se supone, los termina beneficiando. La opinión pública que llora y protesta por las matanzas no es la que estará en el frente de batalla. En cambio la mejor forma de acobardar al enemigo es dando a entender que sus acciones producen muy pocos efectos y que en cambio las represalias resultan implacables y sin ningún tipo de remordimiento por parte de sus ejecutores.
Es el mismo criterio que se aplicó con los atentados del 11S y otros similares, cuando a todas luces resultó evidente que fueron exitosos en tanto produjeron víctimas y ello no pudo ser ocultado ya que fue filmado de manera directa. En dicho caso la estrategia propagandística fue hacérselos atribuir a los mismos norteamericanos o israelíes fortaleciendo así la idea de la implacabilidad en la toma de decisiones antes que mostrar la propia debilidad y alentar así la multiplicación de tales acciones en su contra. (1)
En esta estrategia de la 'implacabilidad' ha resultado muy útil antes y ahora la izquierda, la cual, así como hoy concentra toda su propaganda en contra de Israel poniendo el acento en su carácter 'inhumano', tiempo atrás estuvo encargada de hacer lo mismo difundiendo la hipótesis del autoatentado en el 11S. En los dos casos la idea era similar a la que se implementa ahora. Se trata de poner de relieve que son potencias inescrupulosas pero al mismo tiempo sin acciones de envergadura que les puedan hacer mella (2).
A diferencia de la izquierda internacional a nosotros más que dolernos la muerte de civiles inocentes, lo cual siempre sucede en las guerras del mundo moderno de manera por demás lamentable, nos afectaría una eventual derrota de Hamas, que suponemos que no acontecerá de acuerdo a lo manifestado ayer por su líder Khaleed Meshaal en el sentido de que la victoria está cerca.

(1) Los defensores de la 'teoría del autoatentado' suelen decirnos que todas estas acciones se han realizado porque sea Israel como los EEUU se sentirían sumamente preocupados por encontrar excusas morales que puedan servir de justificativos para poder invadir a otras naciones. Deberían explicarnos por qué Israel no ha acudido ahora a ningún magnicidio de tal tipo como justificativo  para invadir Gaza, como tampoco lo hiciera antes en Líbano. Justamente lo contrario exacto es lo verdadero. Lo que trata de demostrar siempre es la impotencia del enemigo en producirle daños reales a fin de no alentar la repetición de los mismos, así como su carácter implacable para coartar cualquier mínima posibilidad de que ello pudiese llegar a suceder.
(2) Aunque debemos señalar también que ni toda la izquierda hoy se encuentra en contra de Israel ni que tampoco la derecha por el contrario se le oponga en su totalidad. Por ejemplo hay una izquierda kirchnerista-chavista del estilo de D'Elía y Página 12 que se ha manifestado en contra de los bombardeos israelíes aunque silencie el tema de la ideología de Hamas, la cual por su fundamentalismo es abiertamente contraria a sus principios en tanto defensora de una ortodoxia de carácter medieval. Pero existe otra izquierda representada por figuras del estilo de Sebreli o de la española Pilar Rahola que no ocultan su simpatía con Israel justamente en razón de tales motivos. La derecha que puede diferenciarse entre dos sectores, el liberal y el nacional, está también enfrentada ante tal problema aunque en su mayoría apoya a Israel, especialmente el sector liberal. El nacional está en cambio dividido. Últimamente en su seno han surgido sectores que en medida variada han manifestado un decidido respaldo al sionismo, especialmente en Europa a través de los postfascistas del estilo de Fini y de los nacionalistas europeos, como los que realizaran hace poco en Moscú un Congreso de la raza blanca, como el español Ravello o el francés Faye, que lo respaldan calurosamente en tanto adalid en la lucha en contra de los pueblos semitas de piel oscura que 'invadirían' el propio continente a través de la inmigración. También en esta curiosa trinchera se han ubicado los católicos güelfos que, en razón de su consuetudinaria y obtusa sumisión al Papa de turno, quien ahora califica a los judíos como sus hermanos mayores y en consecuencia a los islámicos como violentos, se han ocupado de condenar al terrorismo sustentado por tal 'herejía'. En nuestro país hasta ha habido quienes, como un tal González Ance, han manifestado en un burdo oportunismo que no conviene que gane Hamas pues de lo contrario los israelíes se vendrían a la Argentina para fundar Andinia (?). Pero es de reconocer que también hay nacionales que han asumido posturas de apoyo a los palestinos, aunque lamentablemente en su gran mayoría lo han hecho sustentando los mismos argumentos 'humanitarios' de la izquierda con la que comparten también su teoría del autoatentado. En nuestro medio pueden ubicarse en tal espectro entre otros a figuras como Salbuchi o como la publicación Patria Argentina.

Walter Preziosi y Marcos Ghio
Buenos Aires, 14/01/09