REPORTE DE LA AGENCIA KALI-YUGA marzo de 2009
LA GUERRA DEL NUEVO MILENIO Y LA CRISIS GLOBAL

La CIA, es decir la central de inteligencia norteamericana que modela las informaciones de la propia opinión pública y por extensión de la del resto del planeta, quiere hacernos creer lo siguiente respecto de la actual crisis global que sacude al mundo.

Ante este derrame de optimismo con que la inteligencia norteamericana intenta hacernos creer que todo se encuentra en la normalidad, refutemos sus principales dogmas.

De hecho en la Argentina somos testigos claros de los efectos que la guerra mundial tiene sobre la economía de aquellos países que han vinculado su sistema al de las finanzas internacionales. Debido a que nuestro moneda en el 2001 dependía del ingreso compulsivo de dólares para cumplir con los compromisos más elementales, como el pago de sueldos y servicios públicos, cuando en octubre de ese año la partida que iba a destinarse como préstamo para que la Argentina pudiese cumplir con sus compromisos lo fuera en cambio para el imprevisible financiamiento de la invasión a Afganistán, ello trajo como resultado inmediato el colapso de nuestra economía con el conocido fenómeno del corralito.

Si en la primera y en la segunda guerra la contienda fue entre la Democracia, representada por naciones como Francia, Inglaterra, los EEUU -y en la segunda también por Rusia- y sus adversarios fueron en el primer caso los Imperios de carácter tradicional y en la Segunda en cambio lo fueron los Fascismos, ahora el dilema resulta más claro. No son naciones las que combaten entre sí, sino abiertamente concepciones del mundo. La Democracia hoy tiene como enemigo al Fundamentalismo islámico el que con el tiempo en tanto sea capaz de hacerle frente como lo ha hecho hasta ahora puede llegar a asumir manifestaciones de otros contextos culturales como el del cristianismo o del budismo. Y el nuevo enemigo de la Democracia no está representado específicamente por una nación como en las guerras anteriores sino por organizaciones transnacionales que ocasionalmente pueden ocupar un cierto territorio, como los casos de Hamas en Gaza y Hezbollah en Líbano, aunque el eje principal está representado por Al Qaeda y el movimiento talibán que son abiertamente transnacionales y se encuentran operando en diferentes zonas. La diferencia entre ambas concepciones, tal como lo hemos manifestado en otras oportunidades es que mientras que la civilización moderna democrática sostiene los principios burgueses implementados por la Revolución Francesa en donde la economía es el destino del hombre y los intereses son por lo tanto lo principal que la moviliza, para el fundamentalismo es la otra vida, de carácter espiritual, lo principal, de allí la guerra santa y la universalización de la experiencia kamikaze que es el hecho original de esta nueva contienda. Del mismo modo que en la Primera, el fundamentalismo sostiene como ideal contrapuesto a la Democracia el Imperio, bajo la forma del Califato islámico.

 

Walter Preziosi
Buenos Aires, 18/03/09
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