HEIDEGGER Y EVOLA
A PROPÓSITO DEL IMPOSTOR SIONISTA VÍCTOR FARÍAS

 

Ya nuestro colega y amigo Walter Preziosi, en una nota aparecida en la prestigiosa página de la Agencia Kali-Yuga y que aquí reproducimos, se ha ocupado particularmente de refutar las falsificaciones que el impostor sionista de origen chileno Víctor Farías efectuara respecto del fundamentalismo islámico al cual, en un texto escrito indudablemente por encargo *, junto a otras expresiones de pensamiento y personas, se dedica a calificar histriónicamente como ‘nazi’, por la mera circunstancia de haberse hecho alusión, aun tangencial, en algún momento al gran filósofo alemán Martín Heidegger.
Nosotros obviamente no entraremos a analizar lo que el autor ha escrito sobre lo que Preziosi conoce en abundancia y que ha refutado de una forma contundente demostrando sus falsificaciones, sino que trataremos de contestar lo que en cambio ha pretendido exponernos respecto de Julius Evola en relación al cual el aludido Farías, además de la aplicación del mencionado método de la falsificación, efectúa una serie de asertos groseros y fantasiosos que en algunos casos ingresan directamente en el terreno del agravio personal.
Pero vayamos primeramente al origen del problema. Víctor Farías es un autor que se ha especializado desde hace un tiempo en denigrar la figura de Martín Heidegger, a pesar de decirnos en su biografía que fue su profesor en Alemania, y al cual, por razones que ignoramos, indudablemente no le guarda la gratitud que habitualmente los discípulos deparan a sus maestros.
Ha sido dentro de tal contexto que tiempo atrás la editorial sionista Muchnik de Barcelona editó una singular obra del aludido Farías titulada Heidegger y el nazismo en la cual, más allá de la foto que lleva en la portada en donde se retrata una reunión de cuando el aludido fue rector de universidad en el año 1933 y participara del gran fervor y entusiasmo que el nazismo había producido en Alemania, no nos puede dar ningún otro detalle de importancia que nos demuestre que el gran filósofo haya sido un partícipe significativo del régimen que rigiera en su país entre 1933 y 1945 y que contara en su momento con el respaldo de la inmensa mayoría de la población. Más aun, se señala que, si bien simpatizó con dicho movimiento, en la medida que lo hizo en un sector que fuera desplazado trágicamente en 1934, tras la famosa noche de los cuchillos largos, su participación en el mismo, ocupando un cargo de rector en la Universidad de Friburgo justamente desde 1933 hasta 1934, quedó totalmente eclipsada y nunca pudo pasar de un terreno estrictamente académico y de nula significancia política.
Pero ahora con esta nueva obra que aquí comentamos se aclaran más las razones por las cuales nos editara la anterior. En la medida que Farías cree haber demostrado que Heidegger es uno de los principales teóricos del nazismo, cosa que insistimos no ha hecho en momento alguno, considera también haber hallado el término medio y la piedra de toque por la cual puede por lo tanto detectar la presencia de tal corriente en forma críptica entre muchas personas y movimientos políticos y culturales en la medida que hayan hecho alusión o se hayan sentido influidos por tal figura. Farías ha pues elaborado el siguiente silogismo. Heidegger fue un pensador nazi, existen actualmente muchas personas influidas por su pensamiento, por lo tanto hay muchos que son nazis y algunos hasta sin saberlo.
Demás está decir que esta creencia dogmática sostenida por el aludido impostor no admite por parte de éste la más mínima posibilidad de rectificación. Yendo específicamente a los movimientos de la postmodernidad europea, sea de izquierda como de derecha, en la medida en que éstos han en algún momento formulado su simpatía por Heidegger e incluso sostenido adherir a buena parte de su filosofía, tal elemento a Farías le sirve para predicar el nazismo o neonazismo de los mismos. Y tal convicción ni siquiera se siente modificada por las afirmaciones de muchos de tales autores que han abiertamente manifestado no ser nazis e incluso críticos de alguno de sus postulados esenciales. Tal el caso por ejemplo de Alain de Benoist que ha dicho varias veces no ser racista y considerar que no existen razas superiores, sino solamente diferentes. O peor aun el caso de G. Faye quien, especialmente en sus últimos escritos, se ha manifestado abiertamente favorable al movimiento sionista llamando incluso a una unidad con el mismo y con los EEUU (a los que no califica como enemigos sino adversarios) para hacer frente conjuntamente al fundamentalismo islámico.
Pero queremos obviar lo relativo a tales movimientos postmodernos, respecto de los cuales ya hemos formulado en su momento las pertinentes críticas, sentando claramente las distancias entre el pensamiento de Julius Evola, al que calificamos como antimoderno y tradicional, con el de Alain de Benoist y G. Faye que son en cambio figuras significativas, aunque diferentes, de ese movimiento que desde la derecha ha dado en llamarse como la postmodernidad. Resaltamos allí que el mismo no niega la modernidad, sino que simplemente considera que ésta no ha llevado hasta sus últimas consecuencias sus postulados originarios. Para no extendernos en un tema que hemos tratado con suficiente amplitud, remitimos pues a lo que oportunamente dijimos al respecto en nuestra obra En la era del paria y pasamos directamente a refutar lo que el impostor Farías ha manifestado en relación a Evola al cual califica sin más como fascista y nazi, sin por otra parte presentar ningún tipo de distinción respecto de los autores anteriores.
Para el chileno el gran tradicionalista italiano habría influido sin más en los exponentes de la Nueva Derecha, a la que calificara como neonazi, a pesar de que ésta se ha encargado en sucesivos escritos de marcar claramente las diferencias con su pensamiento. Y el mismo expediente adopta en relación a la corriente del nazismo esotérico de su compatriota Miguel Serrano, respecto del cual, como hemos también resaltado en estas páginas y hasta lo hiciera en vida este último, es muy poco lo que tiene que ver con su pensamiento. Pero más torpe e ignorante resulta el querer relacionarlo con corrientes satanistas, cuando si ha habido un autor que se ha encargado de refutarlas expresamente ha sido justamente el aludido Evola en su magistral obra Máscara y rostro del espiritualismo contemporáneo.
Indudablemente Farías, que le ha dedicado al pensador italiano unas 10 páginas en su obra, tiene una ignorancia casi absoluta respecto de lo que el mismo ha manifestado, pero a pesar de ello se siente capacitado para opinar sobre lo que no sabe acudiendo como es su costumbre, ya resaltada brillantemente por nuestro colega Preziosi, a la impostura y falsificación.
Como el texto se trata de una verdadera fantasía, en algunos momentos incluso graciosa, pasaremos a comentarlo con la debida amplitud. Farías hace notar que ‘Evola por su tendencia espiritualista y por su vinculación de lo ario con la India tradicional y el buddismo llegó a decir que se ‘podía ser un buen ario y un buen judío a la vez’ (¿?) y que ‘ante esto Hitler hizo prohibir sus conferencias y que sólo gracias a sus buenos contactos pudo permanecer por un tiempo en territorio del Reich” aunque no nos aclare haciendo qué cosa. Y que después debido a que era un antisemita rabioso ‘se suma a la actividad de las SS… y en 1943 participa de la deportación masiva de hebreos italianos..  (y que) Con la traducción al alemán de Imperialismo Pagano recupera las simpatías de Himmler quien lo invita personalmente a dar conferencias a los soldados de las Waffen SS colaborando desde ese momento con varias revistas alemanas. A su vez en esa misma época Giovanni Bottai, ministro de Mussolini, quien (según Farías) era protector de Heidegger… integra a Evola a los ideólogos que difundían un racismo antisemita explícito.”
Hemos citado especialmente este pasaje en tanto el mismo, a pesar de su brevedad, es una verdadera muestra de la catarata de imposturas manifestada por este notorio falsificador. Vayamos a lo que en cambio sucedió realmente.
Farías comete una gran cantidad de errores históricos.
1º En primer lugar el más grosero de todos es considerar que Bottai haya sido ministro de Mussolini en octubre del año 1943. Para esa fecha no solamente no era ministro sino que se encontraba detenido por traidor a la patria ya que había pertenecido al grupo de jerarcas integrantes del Gran Consejo que el 25 de julio de dicho año votara por la destitución del Duce y que lo llevara a su posterior detención y liberación en septiembre de ese mismo año.
2º La obra Imperialismo Pagano, un texto juvenil de Evola del año 1927, no fue traducida al alemán en 1943 como manifiesta Farías, sino en 1933 cuando el nazismo aun no había llegado al poder. Por lo tanto es falso que la misma haya permitido rectificar la imagen que dicho movimiento tuviera sobre nuestro autor. Es verdad que en su momento representó un éxito editorial siendo valorada más en Alemania que en Italia por lo que Evola fue siempre considerado positivamente en el medio académico de tal país pudiendo dar sucesivas conferencias en la década del 40 en el momento en que se consolidara la alianza política entre Alemania e Italia.
3º Pero al respecto resulta grotesco por lo demás considerar que, a pesar de haber sido prohibido por Hitler, como dice Farías, cosa que por otro lado nunca sucedió, Evola hubiese lo mismo podido permanecer desarrollando actividades en Alemania por ‘influencias’ especiales. Por lo que sabemos hasta ahora en dicho país cuando rigió el régimen nazi no había una influencia que pudiese torcer la voluntad del Führer. Pero la realidad es que Hitler ni debe haber sabido de las actividades que Evola desarrollaba en Alemania. Lo que sí es verdad es que el sector ligado a Rosenberg que influía en importantes círculos del régimen elaboró informes críticos sobre sus posturas, pero los mismos no pasaron de una actitud pasiva y expectante consistente en no impulsar sus actividades culturales, pero sin solicitar prohibirlas en momento alguno.
4º Y respecto a que el ministro Bottai haya sido un protector de Evola, soslayando el grosero error histórico cometido, ello representa otro disparate. Veamos lo que nuestro autor manifiesta del mismo, casualmente en relación a la edición de su obra Imperialismo pagano. “Imperialismo Pagano recabó su origen de una relación mía con Giuseppe Bottai en el año 1927. En tanto compañero mío, éste había sido oficial de artillería de mi mismo regimiento (en la Primera Guerra Mundial) y había participado del movimiento futurista que, como se sabe, en la postguerra adhirió enseguida al fascismo. Él aparecía como uno de los ‘intelectuales’ del movimiento y dirigía la revista Crítica Fascista... En algunas conversaciones mías con Bottai nació la idea de ‘mover las aguas’ lanzando un programa revolucionario que versara sobre el plano de la concepción fascista de la vida hasta enfrentar el problema de la compatibilidad entre fascismo y cristianismo. Bottai encontró la idea excitante. Así pues yo escribí para su revista artículos en tal sentido. Pero apenas el objetivo último de la movida se hizo visible y fue formulada la idea de un ‘imperialismo pagano’ como única orientación concebible para un fascismo coherente y corajudo, surgió una verdadera batahola. Dado el carácter oficioso de la revista de Bottai, el mismo órgano del Vaticano, el Osservatore Romano, pidió categóricamente explicaciones acerca de la medida en la cual tales ideas fuesen toleradas por el fascismo. Y enseguida le siguió una verdadera avalancha de ataques de la prensa en cadena, mientras que el escándalo hallaba eco también en el exterior. Para semejantes reacciones desproporcionadas había una razón: el Concordato no había sido aun estipulado y se temía que alguien, detrás de los bastidores, quisiese arruinar el juego. Al ver el gran barullo armado, Bottai demostró ya en ese entonces aquella fidelidad que luego, en el momento de crisis del fascismo, iba a demostrarle a Mussolini (se refiere aquí a la votación del 25 de julio): me dejó en banda, no me dio ni siquiera la oportunidad de contestar a las acusaciones de lo más absurdas de la prensa del lado güelfo, se lavó las manos, declarando que aquellos artículos ‘si bien reflejaban una labor fascista (¿) comprometían sólo la responsabilidad de su autor.” (El Camino del Cinabrio, pgs. 80-81)
Tal como vemos entonces no solamente Bottai había dejado de ser ministro en 1943, sino que además su ruptura con Evola era del año 1927, por lo que mal podía haberlo ‘integrado a los círculos antisemitas’ que menciona Farías.
5º Y respecto al antisemitismo ‘explícito’ del cual nos habla el aludido crítico con la finalidad de identificarlo con el nazismo veamos lo que el mismo Evola nos dice:
El modo con el cual yo había considerado el problema hebraico era sumamente diferente del que era propio del antisemitismo vulgar (es decir del que regía en el nazismo). La acción del judaísmo en la sociedad y en la cultura moderna a lo largo de sus dos líneas principales, la de la internacional capitalista y de un fermento revolucionario y corrosivo es difícilmente rebatible. Pero yo busqué mostrar que esta acción ha sido desarrollada esencialmente por un judaísmo secularizado, separado de su más antigua tradición, en el cual algunos aspectos de la misma habían asumido formas distorsionadas y materializadas y del que se habían liberado los instintos, en parte frenados por aquella tradición, de una determinada sustancia humana. En contra de la tradición hebraica en sentido propio tenía muy poco que objetar, y muchas veces en mis libros acerca de temas esotéricos había citado la Cábala, antiguos textos sapienciales y autores judíos (aparte de mi valoración de Michelstadter que era judío y mi interés por otro judío, Weiniger, cuya obra principal traduje al italiano). …. Y sobre el plano de las fuerzas históricas no dejé de acusar no sólo la unilateralidad, sino también la peligrosidad que representaba un antisemitismo fanático y visionario… Resalté cuan peligroso fuera creer que sólo el judaísmo (el secularizado) sea el enemigo que hay que combatir: en tal creencia fui incluso propenso a ver el efecto de una de las tácticas de la que había denominado como la ‘guerra oculta’: hacer de modo tal que toda la atención se concentre sobre un sector parcial es la mejor manera para distraerla de otros sectores…. El fondo último era una lucha de carácter metafísico que se había desarrollado a través de todas las edades… Un tal punto de vista no está lejos por lo demás de una cierta teología de la historia. En fin no es necesario ni siquiera hacer mención que ni yo ni mis amigos en Alemania sabíamos de los excesos nazis en contra de los judíos y que de haberlo sabido, de ninguna manera los habríamos aprobado”. (ibid. Pgs. 167-168)
Es decir que de tal texto queda perfectamente en claro que el antisemitismo de Evola no es nazi, sino en todo caso contrario al sionismo, el cual es la manifestación actual más tangible y política del judaísmo secularizado.
6º Pero donde nuestro autor encuentra una verdadera dificultad es en encontrar algún tipo de relación entre el pensamiento de Evola y el de Heidegger que, recordemos, sería la piedra de toque para sacar la credencial de nazi en nuestros tiempos. Indudablemente está al tanto de las críticas contundentes que el primero ha efectuado respecto de la filosofía del segundo en su obra Cabalgar el tigre y por lo tanto debe decirnos que ‘resulta relevante de manera indirecta’ ya que reconoce que ha criticado la filosofía por éste expuesta en Ser y Tiempo, su concepto de hombre concebido como ser en el mundo y para la muerte, ya que, en tanto exponente del pensamiento metafísico tradicional, ha considerado que lo propio del sujeto es lo que es más que mundo y que mera vida, es decir la trascendencia, lo que se encuentra más allá, antes y después de la muerte. Su crítica a Heidegger se enmarca pues en su caracterización del movimiento existencialista como expresión de la crisis respecto de la modernidad y al cual le reconoce la aparición de ciertas intuiciones de temáticas ya desaparecidas en el pensamiento occidental, como la de aquello que se encuentra antes de la muerte, la preexistencia, pero que según Evola estarían mejor expresadas en Sartre que en el mismo Heidegger. Sin embargo Farías resuelve el problema de la relación entre ambos sosteniendo una incapacidad de Evola en haber podido captar el ‘criptofascismo en la obra de Heidegger’ desconociendo según él su obra política y su concepción de la historicidad. Al respecto digamos dos cosas: que el criptofascismo del cual nos habla, en tanto fue críptico como él dice, era muy probable que fuese desconocido no solamente por Evola sino por cualquiera de sus contemporáneos. No así desconoció su concepto de historicidad, en la medida que a diferencia del germano concibió el carácter metahistórico y tradicional del hombre. Y al respecto es dable destacar que en tanto Farías nos ha hecho notar que Heidegger adhirió al movimiento de las SA de Röhm, ése ha sido justamente el aspecto del nazismo que más ha criticado Evola ya que consistió en un nacional socialismo que enfatizaba en lo plebeyo e intentaba conciliar con el comunismo moscovita en una alianza de los dos socialismos en contra del Occidente liberal, tal como formularan sus principales ideólogos como Strasser y Dryssen. En tales afinidades electivas los dos pensadores debían discrepar profundamente. Por otra parte Farías en su obra nos indica que el historicismo de Heidegger lo remite a una postura germanista a ultranza por la que habría defendido toda aquella tradición germana que se apartara de Roma. Ésa fue justamente la parte de lo germánico que Evola rechazó pues lo que ha rescatado de tal tradición no ha sido el espíritu nacionalista y particularista, sino por el contrario la tradición universalista manifestada en Carlomagno o en los Hohenstauffen, que eran al mismo tiempo germánicos y romanos. En tal aspecto yerra también Farías en querer identificar a Evola con Heidegger también por una cierta animosidad con Rosenberg. En verdad en tal último aspecto el filósofo alemán habría estado mucho más cerca del autor de El Mito del Siglo XX que de Evola.
7º Por último Farías cree que esta deficiencia en Evola en captar lo nazi oculto que habría habido en el Heidegger de Ser y Tiempo la habría en cambio superado un discípulo que prologara la última versión italiana de Cabalgar el tigre cuando hace notar cómo Evola no ha prestado atención a los escritos del último Heidegger relativos a las críticas a la técnica moderna concebida como acción provocativa respecto de la naturaleza, lo cual habría estado en perfecta armonía con las también formuladas por Evola a la modernidad. Aceptamos desde ya tal punto de vista en tanto hemos dicho que éste representa el aspecto más positivo y ‘evoliano’ del pensamiento de Heidegger, haciendo notar también, tal como lo hiciéramos en nuestra nota crítica a la Nueva Derecha, que tal faceta del pensador alemán no ha sido en cambio adoptada por ésta en tanto que en textos tales como el del arqueofuturismo de Faye hay una plena reivindicación de los logros obtenidos por la ciencia moderna con su tecnología e incluso un impulso a incrementarlos. Por lo cual habría que decir que asumiendo tal aspecto de Heidegger quedaría también roto el vínculo con los pretendidos neonazis creándosele así a Farías otro problema insoluble.
8º Pero no podemos terminar esta nota sin hacer alusión a su elemento agraviante y grosero manifestado por el impostor quien de esta manera termina de poner todas sus cartas sobre la mesa. Él afirma que ‘los neofascistas actuales (es decir, todos los que no seríamos sionistas como él) así como gran parte de sus antecesores presentan marcados rasgos psicopatológicos… consistentes en una perversión emocional y sexual’, la cual se expresaría a través de una ‘agresividad alucinante’ hacia el paraíso yanqui y sionista, para lo cual se da el gusto de citarnos con amplitud un texto de Evola ‘de antología’ escrito en el período bélico en el cual hace notar justamente el carácter sexópata de la sociedad yanqui, expresado a través del narcicismo y exhibicionismo femenino, la vanidad del propio cuerpo y todas aquellas cosas que en abundancia hoy más que nunca nos presenta la sociedad no solamente de tal país sino del mundo entero yanquizado tras los desenlaces de la gran guerra**.
Para finalizar digamos que ha quedado en claro para nosotros que la obra de Farías se encuadra dentro de la esfera de esa acción maccartista de terrorismo intelectual sembrada especialmente por parte del sionismo con la finalidad de aterrorizar a las personas respecto de ciertas lecturas y adhesiones inconvenientes para su causa. Pero la misma en el fondo, en cuanto a su seriedad vastamente cuestionada, termina siendo perjudicial para el mismo sionismo.

** Al respecto no podemos menos que completar esa cita de Evola con otro más ‘de antología’ también escrito por un ‘reprimido sexual’.

Sexo en vivo durante una clase de psicología en la universidad
CHICAGO (AFP).- No, no fue una actuación de Monty Python: una clase sobre sexualidad humana terminó con una exhibición sexual en vivo en un auditorio de la Northwestern University de Chicago.
El tema del día era el sadomasoquismo, la corriente swinger y otras prácticas fetichistas. Luego, y después de concluida oficialmente la clase, se les dijo a los estudiantes que podían quedarse a una exhibición de juguetes eróticos y de orgasmo femenino.
Alrededor de 100 estudiantes, y aparentemente la madre de uno de ellos, que estaba sentada en la clase ese día, estaban en el auditorio cuando una pareja de exhibicionistas se ofreció para actuar.
Muchos se quedaron a ver cómo una mujer desnuda sobre el escenario llegó a un orgasmo provocado por su pareja con un artefacto que parecía una sierra eléctrica que en lugar de una hoja tenía un objeto fálico en su extremo.
"Es algo que probablemente recordaré toda mi vida", dijo el estudiante Justin Smith, de 21 años. "No puedo decir lo mismo de mi clase de economía de segundo año y de lo que allí aprendí", agregó.
Una vez iniciada la exhibición, según Smith, "hubo muchos que comentaban en voz baja". "Todo bastante tranquilo, realmente no vi a nadie avergonzado, sino que estaban involucrados en la experiencia", relató.
Faith Kroll, de 25 años, dijo que simplemente había previsto responder preguntas y exhibir sus juguetes eróticos, pero que estaba en forma como para demostrar en vivo y en directo lo que se les había mostrado a los estudiantes a través de un video al que tildó de "absurdo" y "clínico".
"Uno de los estudiantes preguntó cuál era mi fetichismo específico y el mío es estar frente a las personas, captar su atención y ser usada", declaró al diario Chicago Sun-Times. "Los estudiantes parecían auténticamente intrigados".
El profesor de Psicología al frente de la cátedra, John Michael Bailey, dijo que al principio dudó, pero que después decidió permitir el acto sexual en público. "Mi duda se refería a la posibilidad de que muchas personas consideraran esto inapropiado", escribió en un comunicado. "Mi decisión de decir 'sí' refleja mi incapacidad para encontrar una razón legítima de por qué los estudiantes no deberían ver semejante demostración".
La universidad defendió inicialmente la exhibición. Un portavoz de la institución dijo en un comunicado que "apoyaba los esfuerzos para promover el avance del conocimiento", aunque algunos tópicos sean "controvertidos". Pero cuando el episodio se difundió como un virus en la prensa, el presidente de la universidad emitió un comunicado en el que dijo que estaba "preocupado y decepcionado" por lo ocurrido.
Aclaremos nuevamente que esto no lo escribió Julius Evola, el cual afortunadamente para él, si bien pudo intuir, no alcanzó a conocer tales desenlaces, sino que se trata de un artículo periodístico del pasado 4 de marzo aparecido en el diario La Nación de Buenos Aires.

Marcos Ghio