COMUNICADO DE LA AGENCIA KALI-YUGA

ANTE UNA SERIE DE FALSIFICACIONES PROPALADAS POR EL AUTOR SIONISTA VÍCTOR FARÍAS RELATIVAS A ESTA AGENCIA


Tiempo atrás un autor chileno de nombre Víctor Farías, que estudió en Alemania, se hizo notorio en un mundo de banalidades con una obra llamada ‘Heidegger y el nazismo’, texto que por su tenor nos recordaba a otro similar titulado ‘La homosexualidad de Platón’, con la diferencia entre ambos de que, si bien tal fenómeno en el filósofo ateniense podía haber sido algo de excepción en la sociedad en la que vivía, en el alemán en cambio se trataba de una cosa compartida en su tiempo por al menos el 90% de sus compatriotas. Aclaremos además que tampoco ha pasado que el autor de esta última obra, tras haber demostrado las preferencias sexuales del gran metafísico, hubiese llegado a la conclusión de que todos los que simpatizan con la filosofía de Platón son homosexuales.
Pero en este caso ha sucedido exactamente al revés. Debido a que al parecer el aludido Farías se ha sentido alentado sobremanera por el rating obtenido con sus chismes, ha extendido en un nuevo texto su calificativo de nazi no sólo a Heidegger, sino a todas aquellas personas que, sea por simpatizar con su filosofía o sea por haberlo citado ocasionalmente, se tratarían consecuentemente de nazis peligrosísimos. Farías ha elaborado pues el siguiente silogismo. Heidegger era nazi por haber adherido a tal movimiento en su juventud, por lo tanto todos los que son heideggerianos o que lo hayan citado alguna vez en señal de simpatía por algo que haya dicho, son también nazis.
En esta nueva obra titulada ‘Heidegger y su herencia’ y que lleva como subtítulo: ‘los neonazis, los neofascistas y el fundamentalismo islámico’, es decir un amplio espectro de pensamiento y de acción política que según el autor, en tanto se remitiría al filósofo alemán, estaría exteriorizando su nazismo, Farías la emprende primero con varios movimientos europeos como por ejemplo la Nueva Derecha de Alain de Bénoist y G. Faye, los cuales por haber manifestado que Heidegger es una de sus principales fuentes de pensamiento, serían por lo tanto nazis. Y en esa larga lista incluye prácticamente a todos los que según él y de acuerdo a sus conveniencias serían heideggerianos, adscribiendo entre éstos nada menos que a Evola, el cual solamente por ignorancia lo habría criticado a Heidegger enCabalgar el tigre, pero que luego sus discípulos habrían puesto las cosas en su lugar mostrando que los dos eran prácticamente lo mismo, es decir una vez más unos nazis peligrosísimos.
Le dejamos a Marcos Ghio la responsabilidad de poner las cosas en claro en este primer punto, ya que nos ha dicho que en la próxima columna de La Clava en El Fortín se encargará de pulverizar los dichos de este farsante.
Nosotros nos encargaremos aquí de refutar en cambio lo que Farías manifiesta respecto del fundamentalismo islámico ya que de manera totalmente absurda nos cita especialmente para tratar de corroborar sus dichos.
Dice así en su capítulo 8 titulado ‘Heidegger, Shamil Basayev, Doku Umarov y el Emirato del Cáucaso’ (pgs. 285 y sig.).
“En la proclamación del Califato de Caucasia emitida en 2006 por laAgencia Kali-Yuga, el órgano publicitario oficial de los jihadistas chechenios…”
Aclaremos primeramente que de una simple visita a nuestro blog de Internet puede constatarse que Kali-yuga no es ningún órgano oficial publicitario de grupo alguno, sino una agencia de noticias independiente que propala en nuestra lengua lo que los otros medios no hacen, es decir las informaciones originadas en distintos movimientos jihadistas tales como los talibanes, el grupo Al Shabaab en Somalia, Al Qaeda en Irak, en Magreb y también del Emirato del Cáucaso. Por lo tanto lo que nosotros hacemos es tratar de brindar a todas aquellas personas que se quieran informar de lo que está pasando en el mundo una visión alternativa de los hechos. Los medios de prensa convencionales en cambio solamente difunden los partes de guerra del sector occidental y moderno, nosotros lo hacemos en cambio con los del bando contrario aunque muchas veces lo efectuemos con los primeros cuando lo consideremos necesario para esclarecer ciertos hechos aun con noticias propaladas por medios del sistema.
Pero el autor no solamente falsifica el carácter de la fuente sino también el texto de la misma. En ningún momento se difundió que en el Cáucaso se hubiese constituido un Califato, sino un Emirato, lo cual es una cosa sustancialmente diferente. De acuerdo al Islam el Califa es el sustituto del Profeta en este mundo, siendo el similar en nuestra civilización a la figura del Emperador pontífice de la tradición gibelina. El Emir en cambio es equivalente a la figura de un rey, subordinado al Califa o un gobernador de una provincia que pertenece a una unidad más vasta que es el Califato. El texto al que Farías alude que puede encontrarse en Internet -y que es de mi autoría y no de Doku Umarov como falsamente informa nuestro autor- se titulaba ‘Se proclama el Emirato del Cáucaso’, por lo cual no había posibilidad de confundirse.
Una vez aclarado que no fue escrito por los fundamentalistas islámicos, sino por nosotros que no somos tal cosa, vayamos ahora a lo que según el autor sería una señal de heideggerianismo y por lo tanto de nazismo en el mismo. Se dice allí textualmente: “Doku Umarov no es amigo de Putin ni de Bush porque, siguiendo a su manera lo formulado por Heidegger, los considera a ambos ‘metafísicamente iguales’…. Él considera que la guerra de Naciones, propia de la Modernidad, debe ser sustituida por la Guerra de Civilizaciones, como en la Antigüedad y la Edad Media…”
Esto le hace decir al autor que ‘este texto constituye un documento muy relevante para poner de manifiesto la presencia de la filosofía heideggeriana en las organizaciones islamistas radicales.’ Para rematarla finalmente con el siguiente anatema que no tiene desperdicio alguno. “El pensamiento de Heidegger en su extrema repulsa nazi-fascista de toda forma de modernidad… aparece hoy aquí vitalizando al más alto nivel al terrorismo chechenio, el heidegerianismo cierra el círculo infernal, poniendo de manifiesto todo su potencial de inhumanidad”. Realmente lamentamos haberle causado tantos problemas al amigo Umarov por haber citado irresponsablemente la palabra Heidegger sin saber a lo que lo estábamos exponiendo. Por suerte que fue una sola vez pues de haberlo hecho dos con seguridad el paranoico Farías habría dicho que en realidad Umarov había sido además un carcelero de Auschwitz. Acotemos por lo demás que el profundo humanismo del aludido denunciante de los crímenes del terrorismo chechenio le hace hacer un sagrado silencio respecto del genocidio ruso efectuado en tal territorio sea por Stalin, como por Putin. Los asesinados por este último se calculan en más de 200.000. Pero lo que sucede es que, en tanto hay muertos menos iguales que otros, queda ampliamente justificada tal omisión.
Aclarado pues que el autor de tal texto soy yo y no Doku Umarov, acotemos que meramente por haberlo citado a Heidegger no debe por tal causa presumirse que soy heideggeriano. Suelo citarlo muchas veces a Marx y hasta en algunos casos puedo estar de acuerdo con algo que dijo, pero de ninguna manera me reputo marxista. Y con respecto a Heidegger rescato lo atinado de su expresión ‘metafísicamente iguales’ referida a la dupla EEUU y Rusia, pero en modo alguno puedo compartir su filosofía inmanentista que reduce al hombre a su más extrema finitud y niega o rechaza la existencia de una entidad trascendente, siendo por lo tanto en esto mucho más parecido a Farías que a mi persona. Cosa en lo cual, con seguridad sin haberlo leído nunca, debe estar también de acuerdo Umarov y los demás fundamentalistas islámicos. En este caso lo que se ha dicho y se ha visto corroborado por la experiencia, es que EEUU y Rusia, en ese entonces a través de las figuras de Putin y Bush, están en el mismo bando en contra del fundamentalismo islámico en tanto que ‘metafísicamente’, tal como dijera atinadamente Heidegger, pertenecen a la misma civilización. Y esto ha quedado demostrado ampliamente por la estrecha colaboración que han tenido esos dos países en esta lucha común que hoy sostienen en contra de tal fuerza especialmente en Afganistán, en donde Rusia ha facilitado sus bases militares y territorios para atacar a los talibanes. De la misma manera que EEUU la ha apoyado a ésta en su lucha en contra de las huestes de Umarov.
Por otro lado suponer que el combatiente chechenio se dedique en sus momentos de ocio, muy escasos por cierto, en los montes caucásicos a leer al filósofo inmanentista de Ser y Tiempo y no el Corán es algo que escapa al sentido común más elemental. Umarov ni debe saber que Heidegger existe. Pero por otra parte si Farías en vez de agitarse tanto por la idea que lo obsesiona se hubiera tomado el trabajo de prestar atención a la totalidad de mi texto que cita hubiera percibido que lo que le sigue a la alusión al pensador alemán se encuentra en sus antípodas. Nunca Heidegger, un pensador que no puede caracterizarse en manera alguna como antimoderno, sino en todo caso como post-moderno, hubiera rechazado el concepto de guerra de naciones para suplantarlo por el de civilizaciones tal como existiera en la antigüedad. El mismo Farías se ha encargado en su texto de resaltar el nacionalismo en Heidegger, su carácter pro-alemán. Bueno eso mismo es lo que rechaza el fundamentalismo cuando concibe la guerra como de civilizaciones y por concepciones del mundo en donde Dios es el eje principal del combate y no el hombre, esta vida, el ser en el mundo, como en cambio en Heidegger.
Pero no queremos extendernos más en caracterizaciones, lo que con seguridad con más profundidad que yo lo hará Marcos Ghio en su próxima nota. Simplemente hemos querido mostrar con el botón de mi ejemplo el carácter poco serio y falsario de la obra de Farías aclarando, antes de que la DAIA o cualquier otra organización oscurantista motorizada por este aprendiz de agente de Gestapo nos acuse de nazi, que no somos tales y que nuestra cita de Heidegger ha sido meramente ocasional, siempre y cuando sea cierto lo que Farías dice que se trataba de un pensador de tal signo ideológico.

Walter Preziosi
7/3/11