EL QUINTO ESTADO EN LA RUSIA CONTEMPORÁNEA
Máscara y Rostro del neo-imperialismo ruso



1. Objetivo del presente escrito

El propósito de este escrito es dilucidar la situación actual de la Rusia contemporánea (el “rostro”), pero principalmente sobre las percepciones que se tiene sobre la misma (la “máscara”) como un actor en el juego estratégico de las relaciones internacionales.
El marco de análisis para adentrarnos en este tema no puede ser de otro que el provisto por el pensamiento tradicional, a través de la Doctrina de la Regresión de las Castas (1), forma de abordaje de la Historia (contraria a la “evolutiva”, “progresista” introducida en el siglo XVIII y XIX).  La Historia tal como la conocemos es “involutiva” porque se aparta de los principios supremos que emanan de lo ALTO y que ha sido plasmado en las diferentes tradiciones religiosas y metafísicas de un pasado que se pierde en la niebla de los tiempos.  Existen por lo tanto cuatro eras, denominadas –por ejemplo- por Hesíodo como la de Oro, Plata, Bronce y la era de hierro (2) .  De esta manera, los principios más elevados de la Tradición Primordial se ubican en la primera Era, sucediendo luego una “caída” de los mismos hasta llegar al ciclo final de desintegración, que es el que actualmente vive la humanidad. Dicha concepción está también unida a la Idea del Estado  que para el pensador tradicionalista italiano, Julius Evola, es “comprendido  no sólo como mero organismo, sino principalmente como organismo espiritualizado, capaz de elevar por grados desde una vida fisicista casi prepersonal a una vida sobrenatural y suprapersonal a través de un sistema de ‘participaciones’ y de subordinaciones aptas para remitir constantemente toda clase de seres y todo tipo de actividad a un único eje central” (3).

Aislaremos con fines pedagógicos la historia de Rusia a partir de su conversión oficial en el año 988 con San Vladimiro el Grande,  hasta los  tiempos presentes (2013), aplicándoles la "doctrina de la regresión de las castas", haciendo foco en el desarrollo del Estado como edificación espiritual y material de la civilización rusa.

2.  Etapas de la Historia de la Civilización Rusa

A continuación expondremos de manera resumida cuatro etapas de la civilización rusa que hemos esbozado a fin de tener un marco referencial cuando abordemos el tiempo presente. Reiteramos que la "Doctrina de la Regresión de las Castas" la hemos aplicado a este período histórico con fines pedagógicos. Un desarrollo profundo de cada uno, exige un trabajo mayor que seguramente realizaremos más adelante.


2.1 Una “Edad de Oro”, donde resalta una casta espiritual que prevalece por sobre las demás; en Rusia se debería situar entre el 988 (año de conversión al cristianismo de San Volodymyr el Grande) hasta la llegada del gobierno de Ivan III “el Grande”. 

Dicho período está marcado por un crecimiento de principados en toda Rusia de la mano de la Iglesia Ortodoxa, que crecían en armonía y en paz, inspirados en el principio de unidad entre lo temporal y espiritual heredado de la corte imperial de Bizancio, donde todavía el Emperador del Imperio Romano de Oriente era considerado un “pontifex” (hacedor de puentes) entre su pueblo y los Cielos, y la Divina Liturgia Ortodoxa se desplegaba con un esplendor y simbolismo que alcanzaba lo sublime entre el monarca, el clero y el pueblo (4).  

Estos son los tiempos del más famoso iconógrafo de la historia,  Andréi Rubliov, de San Antonio de Kiev,  San Alexander Nevsky,  Yaroslav el Sabio, de Iván III “El Grande”; un período que estuvo marcado por la invasión de los Mongoles (“la horda de oro”), que fue resistida valientemente por el pueblo ruso hasta que fueron derrotados por Iván III. 


Fresco de Viktor Vasnetsov – “Bautismo del pueblo de Kiev” en la Catedral de San Volodymyr (Kiev)

2.2 La “edad de plata”, donde se destaca la irrupción del absolutismo monárquico; estaría representada con la aparición del temible Zar Iván IV, “el terrible” que apuntó a unificar los principados rusos bajo su dirección utilizando la fuerza, destacándose lo sanguinario que fue con sus enemigos.  El principal obstáculo para la unificación, fue la ciudad de Novgorod que el Zar destruyó en 1570. Dicha ciudad nacida del comercio, era la oposición “burguesa”, una casta particular denominada en Rusia como  boyardos, esto es, terratenientes rurales y controladores del comercio.  

En dicho período se consolidaron las fronteras de Rusia al sur y se produjo el inicio de la expansión hacia el oeste ocupando Siberia, y ante la caída de la ciudad de Constantinopla, se terminará por constituir el Patriarcado de Rusia con S.B. Job (1589-1605). Por su parte las relaciones entre la Iglesia y el Estado tuvieron traspiés con momentos de fuerte tensión (bajo Iván “el Terrible”) como momentos de fuerte unidad (Zar Mijail I, Romanov y el Patriarca Filareto).  Este período dejará a una Rusia fuertemente identificada con su tradición religiosa –puramente rusa- y con una corte de zares con una influencia fuertemente asiática.

2.3 Podríamos ubicar la “edad de bronce” -período donde predominan los valores de origen burgués-    en la historia de la civilización rusa con mucha facilidad:   la asunción de Pedro 1ro. “el Grande”,  primer déspota ilustrado de Rusia, quien reniega de toda su tradición, tanto religiosa como política. Se erige “Emperador”, disuelve el Patriarcado ruso, poniendo un funcionario como interlocutor entre el poder político y el sínodo de obispos rusos; quita privilegios a los Monasterios rusos (de gran importancia cultural) y decide finalmente implementar una serie de medidas para “europeizar” Rusia. 

Cuando sus “adelantos” culturales se hacen presentes en Rusia, queda abierto el país para la introducción de  ideologías políticas extrañas al pensar oriental,  como el populismo, el anarquismo y finalmente el comunismo.  

La iglesia funcionará desde entonces como un apéndice de la política imperialista de Pedro 1ro. y sus sucesores.  La misma será utilizada como  penetración política-cultural en toda la Europa oriental.

El punto máximo de decadencia de dicho periodo es cuando el Zar Nicolas II Romanov, se alía con Inglaterra y Francia en la 1ra. Guerra Mundial (1914) contra la Alemania del Kaiser Guillermo II y el Imperio Austro-húngaro, siendo que en 1856, tanto Inglaterra como Francia en la guerra de Crimea (1853-56) detuvieron la penetración de Rusia hacia el sur para derrotar al Imperio Otomano y reconquistar Constantinopla de manos de los turcos.

2.4 La “edad de hierro”  en Rusia se inicia con la Revolución Bolchevique de 1917, hecho que dio inicio a una de las etapas definitivas de la historia de la humanidad en su camino precipitado a la destrucción de todos los principios tradicionales sobrevivientes en la antigua Rusia.  

Esta etapa está marcada por el ascenso de la ideología materialista a todas las esferas de la sociedad rusa, la destrucción de la Iglesia Ortodoxa Rusa, y luego más adelante (a partir de 1941) la “reinstalación” de la misma como arma estratégica para derrotar al enemigo alemán que la invadió y, posteriormente,  como elemento de espionaje a nivel internacional.  Ahondemos aún más en este punto de especial importancia para el análisis contemporáneo de Rusia:
Con la llegada del Comunismo al poder, se inició una fuerte persecución religiosa donde se llegó a cerrar casi la totalidad de los monasterios en todo el territorio del ex Imperio Ruso, siendo muchos de los obispos, sacerdotes y diáconos asesinados o enviados a la muerte en los campos de trabajo (los tristemente famosos “gulag”). El último patriarca de la Santa Rusia, San Tikhon (Vasily Ivanovich Bellavin ) fue encarcelado, enfermando en prisión y luego liberado, para morir en 1925. Una de sus últimas órdenes fue decretar que a partir de ese momento de crisis, todos los obispos estaban facultados para autogobernarse, puesto que el Patriarcado estaba amenazado de muerte; designio que lamentablemente se cumplió. 

Nace de esta manera, un proceso de disgregación en todos los rincones del ex Imperio Ruso, de la Iglesia Ortodoxa Rusa y el inicio de su diáspora.  Gran número de obispos y sacerdotes huyeron al extranjero escapando de una muerte segura, conformando sínodos en los países limítrofes, y que luego del fin de la guerra debieron escapar a América.

Sin embargo, un evento histórico vino a detener por un breve lapso de tiempo este proceso: en junio de 1941, la Alemania Nacional-Socialista junto a sus aliados, invade la URSS. Rápidamente, los países Bálticos, Bielorrusia y Ucrania caen en manos de las tropas del EJE. En muchas de estas poblaciones, luego de las atrocidades cometidas por el régimen soviético con la colectivización forzada, los pobladores salieron a las calles a recibir con alegría a las fuerzas invasoras, sumándose muchos hombres a los nuevos regimientos rusos favorables al EJE. Además, de un día al otro, las Iglesias clausuradas comenzaron a abrir nuevamente sus puertas en las zonas liberadas, y en su interior surgieron sacerdotes que habían estado viviendo en las “catacumbas” del régimen totalitario ateo.
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Tropas alemanas en Riga al comienzo de la invasión a la URSS

Ante el éxito arrollador inicial de los alemanes, Stalin no podía salir de su depresión viendo a su ejército desaparecer en las gigantescas tenazas de los panzer alemanes.  Muchos rusos no sabían qué hacer .. si servir a su Patria, encarnada en el feroz comunismo o recibir a los alemanes con quienes no hacía tres décadas que habían luchado en trincheras enfrentadas en la Primera Guerra Mundial.  De esta manera, Stalin recibió ayuda de quién menos lo esperaba: el obispo Sergio (Stragoodski) emitió un comunicado alentando al pueblo ruso a pelear por su patria. Stalin ahí pudo entender que era imposible salvar la URSS sin que exista un motivo que trascienda el materialismo del Estado Soviético. Había que devolver el alma al pueblo ruso, y la Iglesia era la indicada.  Hábilmente, Stalin restaura la Iglesia Ortodoxa Rusa en todos los rincones de la URSS, y en 1943 da su autorización para que se entronice como Patriarca a Sergio, ante el rechazo absoluto de los obispos rusos de la diáspora.  Con estas medidas, nace así la “Gran Guerra Patriótica”, donde se ven carteles publicitando a un Stalin gigante vistiendo la casaca blanca (símbolo del zarismo) como el nuevo “Zar” de Rusia dirigiendo la lucha contra el invasor extranjero.  Y todos los pueblos de la URSS se levantaron en armas y ganaron la guerra. Fueron sus tropas las primeras en ingresar en una devastada Berlín. El comunismo había logrado su más grande victoria, sorprendentemente, con la ayuda de la Iglesia Ortodoxa Rusa.

A partir de ese momento, la Iglesia se convirtió en un apéndice del sistema totalitario soviético, llegando sus autoridades a ser difusores de tal ideología, trabajando en el extranjero con actos de espionaje y desarrollo de células doctrinarias pro-rusas. (5)
Este período nefasto que se exportará ideológica y militarmente a todo el mundo,  finaliza con la implosión de la URSS a causa de sus contradicciones internas en el año 1991.

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El Patriarca de la URSS  leyendo un comunicado a todo el pueblo soviético
*    *    *

Llegados a este punto de la aplicación de la “Doctrina de la Regresión de las Castas” a la Civilización Rusa, nos toca tratar la actualidad de la misma.  Sobre este tema, ya indagó el fundador del Centro de Estudios Evolianos en la Argentina, el Lic. Marcos Ghio en un artículo “El Quinto Estado: Una réplica a Alexander Dugin” escrito a comienzos de la primera década del presente siglo (6). En el mismo, analiza a quien se convertiría en un importante ideólogo del movimiento político-doctrinario “Eurasia”, también denominado nacional-comunismo, que sería adoptado por el Presidente Ruso, Vladimir Putin.  El análisis ronda en torno a la concepción evoliana del  Quinto Estado, esto es, un estadio posterior al ciclo de la Edad de Hierro, una meseta en la cual cae la humanidad donde se intenta sostener lo insostenible, mezclando todo tipo de concepciones ideológicas para apuntalar un Estado instrumental sujeto a la casta de los parias.  Este es, un período que prolonga la agonía de vivir en un tiempo sin fundamentos tradicionales de ningún tipo.  Otros autores han utilizado otras formas de denominar este período -aunque con una  interpretación diametralmente diferente- como por ejemplo: Postmodernidad (Jean François Lyotard 1924-1998), Ultracapitalismo (Gilles Lopovetsky – 1944) o Modernidad Líquida (Zygmund Bauman -1925). En todos estos estudios, la confusión y el no saber dónde la civilización está situada es el común denominador.
Para comenzar este análisis del Quinto Estado en la Rusia contemporánea, primero analizaremos la “máscara” que la misma irradia sobre el resto del mundo.


3. Esperanza en el retorno de la “Santa Rusia”

“La esperanza y el miedo son inseparables” 
Hobbes

En la actualidad variados grupos doctrinarios de diversas extracciones ideológicas y usinas generadoras de políticas, ven a la Rusia de Vladimir Putin como el único contrapeso posible al actual Régimen Político Internacional, que desde la desintegración de la Unión de las Repúblicas Socialistas y Soviéticas (URSS), tiene como principal actor y rector en el eje estratégico ideológico, económico y militar a los Estados Unidos de Norteamérica (EEUU) y sus principales aliados en Europa, con Gran Bretaña a la cabeza de los mismos, y en Medio Oriente con  Israel y Arabia Saudita entre sus principales aliados. 

Existe en los grupos mencionados al comienzo del anterior párrafo algo que podríamos denominar una “atmósfera de esperanza” hacia el papel que puede jugar la Rusia de Vladimir Putin en este escenario “unipolar”.  El concepto de la “Santa Rusia” resurge nuevamente para imponerse como sello de un retorno anhelado por muchos operadores políticos y doctrinarios de todas partes del mundo,  y esto nos hace recordar aquellos tiempos –no muy lejanos- donde otro tipo de “difusores” nos hablaban maravillas del  comunismo, explicándonos que en la URSS primaba un paraíso que era necesario que sea impulsado por otras naciones del mundo “libre”. Y por supuesto, quedan hoy algunos rezagados que siguen defendiendo el totalitarismo cubano, aunque hoy, sí pueden ir a Cuba sin problema y disfrutar de todo lo construido para recibir a los turistas que aporten dólares.
3.1  Los productos simbólicos –máscara- de la exportación neo-imperialista rusa

La cultura rusa hoy muestra un país al parecer “pacificado” en su historia reciente. Se puede ver que el fin de la Segunda Guerra Mundial es festejado con imágenes del dictador Josif Stalin (7), aquel que fue censurado y condenado por criminal por sus mismos “camaradas” del poder central soviético (8). En la actualidad, presenciamos una “estalinización” de Rusia: su incorporación como figura destacada de la historia rusa. Se llegó hasta a proponer su santificación, en razón de haber restaurado durante la 2da. Guerra Mundial el Patriarcado Ruso, y hasta se pueden hallar dos íconos que se hicieron en su honor.

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Colectivo en San Petesburgo con imágenes de Stalin conmemorando los 65 años del triunfo sobre la Alemania de Hitler
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Simpatizantes del actual Partido Comunista en Rusia, hacen iconos de quien fue realmente el re-fundador del actual Patriarcado de Moscú.

La llegada al poder del ex agente de la KGB, Vladimir Putin, en el año 2.000 marcaría para muchos observadores extranjeros una etapa nueva en Rusia, donde el objetivo era devolver el “esplendor” pasado, restaurar su “destino manifiesto” y hacer frente al sistema internacional “unipolar” regido por los Estados Unidos de Norteamérica y sus circunstanciales aliados.  Para ello, Putin también se acerca a la Iglesia Ortodoxa Rusa y le brinda todo su apoyo para fortalecer su presencia ahora mucho más libre de acción que en los tiempos del comunismo.
Uno de los primeros grandes triunfos de la “nueva” Iglesia Rusa fue la firma del “Acta de Comunión Canónica” en el año 2007 entre el Patriarcado de Moscú y la Iglesia Ortodoxa Rusa en el Exterior (ROCOR en su abreviatura en inglés), la más importante diáspora del clero ruso congregada en el exterior desde la Revolución Bolchevique.  En dicho acuerdo, el Patriarcado de Moscú aceptaba la autonomía de la ROCOR en materia de organización y administración interna, más el reconocimiento de todo el clero ordenado durante los años de exilio. De esta manera, comenzaban a retornar las iglesias de la diáspora al Patriarcado de Moscú, aquel surgido por  orden de Stalin.
Acompañando este proceso, se desarrolla una geopolítica “actualizada” que parte del movimiento paneslavista (siglo XIX) hasta el presente con los “euroasistas”. Se destaca a nivel internacional el ideólogo Alexander Dugin (9) quien hace un importante trabajo desarrollando el significado de EURASIA, que al llegar a los tiempos presentes afirma que: “Durante el stalinismo los motivos propagandísticos tendían a glorificar al Estado, al imperialismo y a un nacionalismo antiburgués y no la escolástica abstracta de los marxistas puros. Pero el nacionalismo soviético estalinista no fue ruso sólo en su aspecto étnico, sino “imperial”, euroasiático, continental, un modelo muy próximo al propuesto por los euroasistas” (10).  Dicha afirmación está acorde con la idea de superar e integrar el periodo comunista a la nueva geopolítica neo-imperialista de Rusia.  Dugin tiene como propósito mostrar que detrás de todo lo que fue el comunismo, existe un nacionalismo ruso que ha subsistido a lo largo de la existencia efímera de la URSS, y que el mismo es necesario revitalizar.
Esta tendencia de sincretismo ideológico –característica fundamental del período del Quinto Estado- no es exclusividad de la actual Rusia. Podemos ver por ejemplo la concepción “nacional-revolucionaria”- que tiene destacada presencia en el mundo de habla hispana- donde se reivindica a figuras como Ramiro Ledesma Ramos (España), Otto y Gregor Strasser (Alemania), John William Cooke, Norberto Ceresole (Argentina), Jean Thiriart (Belgica) y la lista se continua. No le quitamos mérito a muchos de estos autores y propuestas, pero la realidad es que en muchos casos llevaron a una traducción política nefasta o esteril para cambiar las cosas en su totalidad. Ese es el problema, nos diría Don Vicente Biolcati, cuando el pensamiento político pierde el contacto con “EL FUNDAMENTO” (11).-
Veamos a continuación, el  verdadero “rostro” de la Rusia contemporánea.

 

 

3.2  El “rostro” del Quinto Estado en la Rusia contemporánea.-
Lo que hoy el mundo piensa y anhela sobre Rusia como un fuerte actor político internacional que haga contrapeso a los EEUU, es una enorme ilusión. Primero y fundamental, lo que conocemos hoy por Rusia, aquella gobernada casi por más de 13 años por Vladimir Putin  (incluimos la presidencia de Dimitri Medvédev que surge del riñón de sus funcionarios políticos), no es ni la Rusia de Ivan III, no es la de Pedro el Grande, y ni siquiera la de la ex URSS.:  Rusia apenas es una de las provincias de la CEI, la Comunidad de Estados Independientes  (Содружество Независимых Государств) que de las 15 ex repúblicas soviéticas, hoy hay menos de 10 y no muy convencidas. Cabe agregar que la organización de la CEI es muy precaria, debiendo decir que el Mercosur (12) funciona mucho mejor en nuestras tierras que la CEI como organismo supranacional. 
Partiendo de esa base, para la Rusia de Putin, la CEI es apenas un principio de unidad económica que no ha dado resultados satisfactorios, por lo tanto, ha de buscar otro elemento que integre a todas las ex repúblicas soviéticas, que trascienda lo económico, que apele a un elemento que sea común en todas.  La respuesta es la misma que encontró Stalin en su peor momento de la 2da. Guerra Mundial: la Iglesia Ortodoxa Rusa.
Vladimir Putin se acercó desde el primer día a la Iglesia Ortodoxa Rusa y fue participe en la organización de la ceremonia donde se despidió el cuerpo  del ex presidente Boris Yelsin (de nefasta actuación política), un evento histórico en la historia de la iglesia rusa.  Al principio, no tuvo problemas de llevarse bien con el Patriarca Alexis II (ex miembro de la KGB en Letonia durante el comunismo), fallecido en el año 2008.  El primer éxito que realizó la dupla Putin-Alexis II, fue la de lograr el “Acta de Comunión Canónica” –mencionado anteriormente- con la ROCOR, siendo un éxito rotundo para el Patriarcado de Moscú, en tanto que puso bajo su poder a la principal Metropolía de obispos de la diáspora. 
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Vladimir Putin y el Patriarca Alexis II, viejos conocidos en los tiempos de la KGB

Logrado ese acuerdo, el Patriarcado de Moscú se dedicó sistemáticamente a incumplir dicho acuerdo, operando casi como en el periodo soviético, puesto que Putin puso a su servicio al Estado Ruso,  con fuerzas de seguridad y cuerpo diplomático para llevar a cabo la absorción de las diócesis de la ROCOR dentro de Rusia y fuera de Rusia. (13)  Esto llevo a que la misma ROCOR se fragmentara al desconocer varias de sus diócesis el acuerdo con el Patriarcado de Moscú, surgiendo otras iglesias ortodoxas de válida sucesión, aunque  denominadas despectivamente  como “no canónicas” (14), dentro del territorio de la ex URSS y en otros países. Es el caso por ejemplo de la “Iglesia Ortodoxa Rusa Libre” y de la “Iglesia Ortodoxa de las Catacumbas” (también llamada “Iglesia Verdadera-Ortodoxa Rusa”). Agregamos también a manera de ejemplo a las Iglesias Ortodoxas de origen ucraniano que decidieron no retornar al Patriarcado de Moscú, en tanto que todavía está en la memoria el salvaje genocidio perpetrado por el estalinismo.
Esta es la realidad de la Rusia contemporánea del Quinto Estado: la confusión ideológica del nacional-comunismo, la aceptación de las reglas del juego de la modernidad, la utilización de la religión con fines políticos, el exterminio de verdaderos reductos de una tradición ajena y opuesta a la era presente, como fue y es el caso de la rebelión del pueblo Checheno, salvajemente ultrajado y diezmado por el ejército ruso.
Y retornando al caso del ideólogo Alexander Dugin, que tanta aceptación y difusión existe en el mundo de habla hispana, hemos de decir que el mismo, al recrear el concepto de Eurasia como modelo geopolítico para “armar” y así confrontar al sistema hegemónico “yankee-sionista”, es muy interesante de leer. La realidad es que uno se llena de expectativas, de “esperanza” ante dichas exposiciones y análisis que traen al mundo actual a famosos geopolíticos como Haushoffer, Spykman, y pensadores tradicionalistas como Rene Guénon y Julius Evola entre  otros, e ideólogos de la revolución conservadora como Moeller van den Bruck, Ernst Niekisch, y pensadores contemporáneos como Robert Steuckers, Alain de Benoist y Parvulescu entre otros.  De todos y cada uno de estos autores, Dugin extrae aportes, fragmentos y  como buen ideólogo los suma para alimentar la concepción geopolítica de EURASIA, e indirectamente o directamente,  apoyar la política neo-imperialista que está llevando a cabo Vladimir Putin.
Como tradicionalistas, no podemos más que objetar respetuosamente pero de manera tajante dicha forma de concebir las cosas porque son propias del periodo de confusión que vivimos, que es el Quinto Estado.  Todo es una “mascara”, manipulación de una realidad enteramente diferente. Rusia no es esperanza de NADA, sino por el contrario es un simple actor internacional, sufriendo un terrible proceso de balcanización, de crisis económica y espiritual,  y que anhela volver a figurar entre las primeras potencias. Pero, ¿acaso desea cambiar algo?. No. Se encuentra desesperada de participar del sistema internacional de las potencias hegemónicas de la cual ha sido desplazada por su implosión y desintegración política, económica y militar.  Rusia no es rival de la modernidad; es una de sus más grandes cómplices, y autora material de espantosos crímenes que siguen todavía impunes en la historia contemporánea.
Es nuestra obligación decir NO OLVIDAMOS, y RECHAZAMOS este neo-imperialismo que se nos quiere imponer en materia política y pseudo-cultural. Pero, principalmente, rogamos a aquellas personas que se sienten tradicionalistas, y principalmente de la rama evoliana, que si se consideran como tales, entiendan que una cosa es apreciar el contenido de diferentes teorías políticas contemporáneas que tratan de encontrar un sitio para generar polos de poder, y otra cosa muy distinta, es que las mismas estén acorde al pensamiento tradicional. En conclusión, no permitan que un pensador como Julius Evola sea devorado en una moledora de carne de pensadores disimiles, para terminar sirviéndonos un menú que no condice con la talla de este autor, uno de los más grandes pensadores del Siglo XX.

Juan Manuel Garayalde
Buenos Aires, 18 Noviembre 2013

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Una muestra del  aggiornamiento de líderes de la ortodoxia mundial con el Comunismo: El Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé 1ro. en su visita a Cuba en el año 2004,  honra al dictador Fidel Castro al sumarlo a la Orden de San Andrés, la más alta condecoración de la Iglesia Ortodoxa Griega.

NOTAS:

  1. Ver Julius Evola – Rebelión contra el Mundo Moderno – Editorial Heracles – 1ra. Edición - Buenos Aires, 1994. Parte Segunda, Cap. 1 “Doctrina de las Cuatro Edades” y Cap. XIV “La Regresión de las Castas”.-
  2. Por ejemplo, en la tradición hindú las denominaban respectivamente como Satya yuga, Tetra yuga, Dvapara yuga y Kali yuga descritas en el Manavadharmacastra.
  3. Julius Evola – El Estado Tradicional – Editorial Heracles – 1ra. Edición – Buenos Aires, 2002, Cap. IV, “Acerca de la caída del Estado”, pág. 57.
  4. Dice la tradición de la conversión de Rusia el cristianismo, que cuando los emigrados de San Vladimir el Grande llegaron de su visita a Constantinopla, estos describieron a la Liturgia Imperial  de la siguiente manera:  "No sabíamos si estábamos en el cielo o en la tierra".
  5. Ver sobre el tema la obra del Obispo Alejo Pelypenko entre las que se destacan: “Ucrania en las garras del comunismo”, “Conspiración comunista en la América Latina”, “Infiltración comunista en las iglesias cristianas de América”, y otros escritos.
  6. Marcos Ghio – “El Quinto Estado: Una réplica a Alexander Dugin” - Publicación “El Fortín”, Nro. 12, 3ra. Época, Buenos Aires, pág. 4-6
  7. Ver: “Moscú y San Petesburgo homenajean al dictador Stalin en autobuses y carteles – Fuente:  http://www.libertaddigital.com/mundo/moscu-y-san-petesburgo-homenajean-al-dictador-stalin-en-autobuses-y-carteles-1276392022/ 
  8. El sucesor de Stalin, Nikita Kruschev presentó un informe al Partido Comunista Central criticando en 1956 a su antecesor a tres años de la muerte del mismo; haciéndolo responsable de crímenes y de hasta haber casi perdido la guerra por su impericia. Stalin, “el caudillo elegido por Dios”, palabras formuladas en noviembre de 1942 por quién iba a ser el Patriarca Sergio, pasaba a ser una figura para el olvido de la historia de la Unión Soviética. El año 1956, marca el inicio a la “desestalinización” de Rusia.
  9. Sobre pensadores y tendencia geopolíticas en la Rusia de la primera década del siglo XXI, ver Fernando Fuenzalida Wollman – “Los rusos empiezan a pasar al medio juego en el gran tablero de Brzezinski” en la publicación CIUDAD DE LOS CÉSARES, Julio-Agosto 2002, Año XIV-Santiago de Chile, pags. 20-23.
  10. Alexander Dugin – “La revolución conservadora rusa” en el libro “Sobre la Konservative Revolution” (Varios Autores) – Ediciones Nueva República – 1ra. Edición - Barcelona 2000, pág. 118.
  11. Vicente Biolcati. “La Hora Devastadora” – Editorial Dunken, Buenos Aires 1995. Pág. 41 a la 44.-
  12. El Mercosur, Mercado Común del Sur, fue fundado originalmente por Brasil, Argentina Paraguay y Uruguay, comenzando a sumarse otros países como fue el caso de Venezuela. La misma es una unión de carácter económico, aunque se realizaron avances de carácter cultural. En cambio la CEI, actualmente todavía no tiene clara la política aduanera entre las ex repúblicas soviéticas.
  13. En la Argentina, la Iglesia Ortodoxa del Parque Lezama fue dependiente de la ROCOR durante el periodo comunista, dirigido por un grupo de fieles y sacerdotes que la protegieron del totalitarismo soviético y sus manipulaciones. Hoy, dicha iglesia está en litigio con el Patriarcado Ruso, que teniendo esta última el apoyo del Gobierno Ruso, espera el traspaso final.
  14. El término “no canónico” hace referencia a que una determinada iglesia no es “reconocida” por los patriarcados tradicionales. Sobre este tema agregamos una pequeña perla: ¿recordarán los patriarcados “tradicionales” como el de Antioquia, Alejandría y el de Constantinopla cuando reconocieron en 1945 el patriarcado de Moscú en los tiempos en que  la URSS estaba a unos pocos kilómetros de Berlín?.  Esos son los trasfondos políticos que se utilizan para decidir cual iglesia es o no es “canónica”.