SE EXPANDE LA GUERRA DE CIVILIZACIONES



                                                                    Califa Ibrahim

1- RECAPITULANDO

A fin de evitar que nuestros habituales lectores se pierdan respecto de este fenómeno que estamos relatando en total exclusividad desde una perspectiva estrictamente tradicional y evoliana, he aquí un resumen de lo que viene sucediendo desde los inicios del nuevo milenio.
Luego del ataque que el fundamentalismo islámico llevara a cabo en contra de los EEUU un 11S de 2001, estalló en el mundo la guerra de civilizaciones cuyo inicio debe computarse con la invasión a Afganistán efectuada por parte de tal gobierno acompañado por la participación de unos 50 Estados modernos y serviles en manera directa y en forma indirecta por las restantes naciones que componen tal contexto como Rusia, China e Israel entre las principales. Tal fenómeno fue correctamente calificado por el politólogo del sistema, Samuel Huntington, como guerra de civilizaciones, con la única salvedad de que, en razón de sus limitaciones académicas, el concepto de civilización que él utiliza dista de ser el correcto. Para el mismo propiamente no habría diferencias sustanciales ente civilización y nación, sino simplemente de grado en tanto que la primera sería o una nación hegemónica o un conjunto de tales movilizadas principalmente en función de intereses materiales y políticos, tal como sucede con tales instituciones modernas. En última instancia para Huntington en cualquier caso de lo que se trataría sería de una simple lucha por el poder y el dominio del planeta participando todos por igual de un mismo principio. Desde un punto de vista tradicional por guerra de civilizaciones comprendemos algo absolutamente diferente. Civilización es el modo histórico y fáctico por el cual una determinada concepción del mundo se plasma. Y al respecto desde la óptica evoliana solamente puede haber dos tipos de civilizaciones posibles, o una moderna cuyo eje existencial se encuentra simplemente en lo que es vida, o una de carácter tradicional para la cual el mismo se halla en cambio en lo que es más que vida, en lo sagrado y eterno. Por eso cuando la civilización materialista norteamericana invade, acompañada del conjunto de Estados serviles, a Afganistán ello es propiamente una guerra de civilizaciones pues el régimen talibán se fundaba en categorías estrictamente religiosas y espirituales, mientras que las naciones modernas invasoras lo hacían en cambio en valores materiales, económicos y políticos de orden democrático, emanando de allí la moral promiscua que hoy conocemos. La civilización moderna, en tanto ha puesto el eje existencial en la materia y en lo que cambia, posee una superioridad tecnológica y militar respecto de la tradicional, pero ésta en cambio la supera en algo sustancial pues se encuentra radicada en un plano de carácter espiritual, dimensión ésta totalmente superior y a la cual el moderno no puede en manera alguna hacer frente y vencer. Así pues, en tanto que para éste la vida -y en sus dimensiones cada vez más bajas y vacunas- es el valor supremo y como bien sabemos que ésta es de escasa duración, el moderno evitará siempre el riesgo que pueda ocasionar la muerte segura o casi segura, de la misma manera que evitará que las guerras se prolonguen demasiado en el tiempo, reduciéndolo así en los goces que otorga la vida. Si el enemigo del moderno es un tipo de hombre de su mismo tipo, las guerras se resolverán rápidamente, tal como fuera por ejemplo la de los 6 días en el Medio Oriente en donde el Estado israelí confrontó con otras naciones modernas como Egipto, Siria y Jordania y, en tanto hizo ostentación de superioridad militar, obtuvo que su ‘enemigo’ raudamente resolviera por la seguridad del propio pellejo. En cambio si se trata de un hombre tradicional el que combate, la guerra puede llegar a ser interminable puesto que la misma lejos de ser concebida como un simple medio para alcanzar una meta que la trasciende, se convierte propiamente en el fin supremo. Es el procedimiento adecuado para alcanzar la dimensión superior, la cual solamente se alcanza doblegando al enemigo o infiel, es decir la caricatura moderna y materialista de hombre, sea en el seno de sí como afuera de sí. La guerra pues alcanza una dimensión de santidad y de catarsis y es el heroísmo allí el valor supremo que permite alcanzar el cielo. De allí la multiplicidad de experiencias kamikaze efectuadas en la guerra afgana que ha logrado la derrota estrepitosa del norteamericano y de sus siervos hoy a punto de retirarse derrotados.
Afortunadamente el mundo tradicional en esta etapa victoriosa ha contado con dos elementos providenciales. Del lado propio, con un verdadero estratega militar que logró inducir al sistema moderno hacia la propia autodestrucción. Y del otro a líderes adecuados para los propios fines, tales como G. Bush y Obama, los cuales, sin proponérselo, hicieron lo que se les solicitaba. De acuerdo a la óptica de Bin Laden, aprendida luego de su victoriosa experiencia del operativo Halcón Negro de 1993 en Somalia, para derrotar a los EEUU hay que hacerlo entrar en muchas guerras pues éstas van a terminar destruyéndolo y desgastándolo. Así pues, luego de haber logrado hacerlo intervenir en Afganistán y ante la ilusión producida de una victoria rápida en tal país, lo indujo a hacer lo mismo en Irak haciéndole creer que su líder, el laico Saddam Hussein, que sustentaba también principios modernos como los demás, estaba dispuesto a aliarse con Al Qaeda para efectuar un nuevo ataque por sentirse despechado por la invasión anterior a la que lo sometiera el papá de G. Bush. Gracias a tal invasión el aludido cometió el mismo error de sus predecesores, Carter y Reagan, quienes ayudaron a derrotar ala URSS en Afganistán sin darse cuenta de que de esa manera estaban prohijando a un enemigo verdadero y de mayores dimensiones cual es el fundamentalismo islámico. En Irak sucedió exactamente igual. Se eliminó a Saddam pero lo que vino no fue la democracia tal como creían, sino primero Al Qaeda en la Mespotamiay hoy ya la versión más dura, el Estado Islámico, que se ha adueñado de la mitad del país y de gran parte de Siria. Obama hizo lo mismo con Gaddafi creyendo una vez más en las calenturientas tesis de sus politólogos Fukuyama y Huntington de que la antítesis que se dirimía en el planeta era en última instancia una lucha entre democracia contra lo que la negaba y que sacándolo al primero iba a lograrse encarrilar la Primavera Árabe hacia una sociedad moderna y tecnificada. También aquí la realidad llamó a la puerta. Hoy no está más Gaddafi, pero en cambio tenemos a Al Qaeda en el Magreb y sus grupos afines que han desencadenado toda una revolución sea en tal país como en la casi totalidad el África Occidental desde Chad hasta Nigeria.

II- ÚLTIMOS ACONTECIMIENTOS:
CAPÍTULO I- SIRIA E IRAK

Luego de haberse proclamado el Estado Islámico en Irak y Siria, lo siguiente fue la constitución del califato en la figura de Al Baghdadi, de ahora en más el califa Ibrahim, el fundador del ISIS. Para ello se tuvieron que dar los siguientes pasos: 1) eliminar las fronteras entre Siria e Irak ocupando la totalidad de los puestos fronterizos, extendiendo así la ocupación a la casi totalidad de las provincias sirias de Deir Ezzor y Hasaka y ocupando sustanciales territorios en la de Aleppo. A su vez, eliminar la oposición de los kurdos en el límite con Turquía, comunidad ésta que recibe expreso apoyo del régimen israelí que la ve como la avanzada de la lucha en contra del fundamentalismo. 2) Lograr contrarrestar la contraofensiva del régimen de Maliki para recuperar Tikrit. Para ello el títere impuesto por los yanquis contó con una numerosa brigada de voluntarios chiítas, varios regimientos de la Guardia Republicana de Irán, aviones rusos de última generación y principalmente 600 asesores norteamericanos. La victoriosa acción de Tikrit logró desbaratar totalmente este intento obligando a Maliki a la destitución de un nuevo jefe militar por incapacidad. A su vez son cada vez mayores las presiones sobre Bagdad que es el próximo objetivo del ISIS, habiendo para ello rodeado en tres sectores a la ciudad, cuya caída estaría prevista para el mes de agosto por lo menos.
Por supuesto que estas malas noticias para el régimen moderno lo han obligado a revisar la totalidad de sus tácticas implementadas. Afortunadamente hay posiciones distintas y ello favorece a que no se actúe homogéneamente. Por ejemplo Israel y Rusia, que han formado un bloque aliado, son los que tienen una postura más agresiva no estando dispuestos a ceder un centímetro al fundamentalismo, en cambio Obama está más dispuesto a buscar algún tipo de acuerdo con cierto sector menos duro y más abierto a un diálogo. Por ejemplo la reciente decisión de impulsar una reunión de Israel con Hamas para buscar la paz en la región contrasta totalmente con las posturas de Netanyahu y Putin quienes sostienen que no hay que fiarse de las diferencias que pueda haber entre sectores del fundamentalismo. Obama especula en el hecho de que una de sus ramas principales ve con malos ojos la reciente proclamación del califato en Mosul. Con más realismo los dos líderes anteriores que tienen al fundamentalismo o en el propio territorio como Rusia, o en sus fronteras como Israel piensan que hay que tomar ya mismo una iniciativa de guerra total en contra de todos los sectores. Y esto se lo ha visto en el caso preciso de Siria. EEUU apostó en sus comienzos a una oposición rebelde de carácter moderado y democrático, pero los últimos hechos acontecidos, sea en Libia como en Irak, lo han terminado desalentando. Assad en tal coyuntura para preservar su poder ha intentado incrementar y favorecer la presencia del ISIS en el seno de la rebelión para de esta manera debilitar al sector moderado y democrático y lograr así que los EEUU lo terminen apoyando en tanto que su guerra civil se transformaría en un combate en contra del ‘terrorismo internacional’, logrando para tal fin el apoyo de la totalidad de las potencias modernas. Grave error de su parte pues en el fondo termina favoreciendo involuntariamente a la causa tradicional la que una vez más se alimenta de los intereses mezquinos de los líderes modernos. Al parecer Assad, quien tiene poco que perder, no ha aprendido nada de los recientes acontecimientos. La aparición del fundamentalismo como único contendiente enervará el ímpetu revolucionario logrando de este modo su estrepitosa caída.

CAPÍTULO II: LA GUERRA DE ISRAEL Y EL FUNDAMENTALISMO

Tal como dijéramos, la estrategia de Obama de buscar acuerdos con sectores más moderados del fundamentalismo islámico, en este caso el grupo Hamas, al que convocó a una reunión conjunta con Israel para regularizar la situación de Palestina, radicalizó aun más la postura de Netanyahu que ha formado un bloque con su par Putin de Rusia, quien se encuentra con un problema similar combatiendo en el Cáucaso y ahora en un nuevo frente abierto en Ucrania en donde un grupo afín pero de carácter cristiano, el Pravy Sektor, está tomando cada vez más empuje. A esto se ha sumado la estrepitosa expansión del ISIS en Irak y Siria. Es de destacar que tal movimiento tiene como finalidad expresa no sólo la extensión de la soberanía en tales países sino que ha dicho expresamente que piensa declarar a Jerusalén como capital del califato. A tal respecto, si a ello se le suma que las alturas del Golán, territorio sirio ocupado por Israel desde 1967, ya se encuentra limitando con sectores fundamentalistas que han iniciado ataques en sus fronteras y si a ello se asocia la situación de Jordania con una revuelta de tal signo cada vez más creciente, para Israel la situación resulta ser sumamente alarmante. A esto también debe asociarse lo que sucede en Egipto. Si bien las naciones modernas lograron hacer caer por un golpe de Estado al régimen afín a tal sector, liderado por los Hermanos Musulmanes, la situación en el país dista de ser la ideal. Tal movimiento, con la ayuda expresa de Al Qaeda, ha logrado restaurar su autoridad en el sur y las sucesivas victorias en los países vecinos puede impulsarlo hacia el mismo Cairo. Ante esta situación de emergencia Netanyahu ha dispuesto lanzar su guerra en contra de los dos grupos que hoy están presentes en la franja de Gaza, Hamas y Jihad Islámica, este último ligado a Al Qaeda. Para lograr un apoyo expreso de Putin, un día antes en la ciudad de Moscú se efectuó una reunión de este último junto a los principales rabinos de Israel, Europa y los EEUU para lanzar una serie de declaraciones en contra de los fascismos, entre los cuales obviamente se encuentra también el islámico ya denunciado por su par Bush. Es de destacar sin embargo que hay divergencias en el seno de la sociedad israelí. Existe un sector aun más duro que Netanyahu, el del ruso Libermann, que sostiene la inmediata invasión de la Franja, en cambio el primero espera que sean los mismos acontecimientos los que lo lleven a tal cosa, por ejemplo uno de ellos podría ser la caída de Bagdad o de Damasco o de alguna otra localidad de importancia. Por ello por el momento la acción se ha desarrollado a nivel de bombardeos. En esta guerra, por el momento limitada, una vez más el fundamentalismo ha demostrado capacidad bélica a pesar de la inmensa diferencia tecnológica que existe con el Estado israelí. Ante los bombardeos incesantes de Israel, como paso previo a una invasión, la respuesta ha sido una lluvia de misiles en contra de su territorio. La propaganda sionista, que tiene muchos difusores aun entre aquellos que se reputan de nuestras filas, tiende a disminuir la capacidad militar del enemigo a fin de desalentarlo en sus acciones mostrando al Estado hebreo como una especie de raza elegida a la cual nada lo puede dañar. Sin embargo la publicidad muy bien dirigida no puede silenciar los hechos en su totalidad. De 550 misiles lanzados en los tres primeros días, sólo 110, es decir un 20%, pudieron ser interceptados, respecto de los otros 440 reconocidos como ingresados al territorio sin haber podido evitarlo, ofendería al sentido común suponer que hayan caído todos en zonas desérticas, tal como nos dicen, teniendo en cuenta que tal país se encuentra densamente poblado. A tal respecto, a pesar de todos sus procedimientos sutiles, la propaganda no pudo silenciar el hecho estrepitoso de una gasolinería impactada en la ciudad de Eshkol que hiciera volar toda una manzana aunque según las fuentes oficiales solamente habría producido tres heridos de los cuales sólo uno sería grave. En cambio como siempre se dirá que los palestinos mueren a raudales, sucediendo como en los relatos bíblicos en los cuales un famoso líder hebreo, con una quijada de burro usada como una masa, logró masacrar a todo un ejército, claro que con la inestimable ayuda de Jehová.
Tal como vemos, la guerra de civilizaciones se encuentra pues en su etapa más álgida y cada día que pasa se agregan nuevos y más apasionantes capítulos.