A PROPÓSITO DE UNA RECIENTE HOMILÍA DEL 'PAPA FRANCISCO'
QUIEN SIEMBRA VIENTOS COSECHA TEMPESTADES


En el día de ayer el jesuíta Bergoglio, conocido vulgarmente como Papa Francisco, en su homiliía de víspera de Pascuas, se quejó porque la potencias democráticas, especialmente Rusia, EEUU y Europa, hiciesen muy poco para evitar la decapitación de cristianos y la destrucción de Iglesias en Irak y el Medio Oriente. Más allá de que no se precisa a cuáles cristianos se refiere, de si se trata o no de colaboradores del régimen de ocupación extranjera a los cuales se puede haber castigado, es dable al respecto recordar el viejo dicho de que quien siembra vientos cosecha tempestades. El Papa debería tener presente que, en coherencia con su apertura modernista inaugurada por el Vaticano II, la institución que representa acompañó todas las empresas llevadas a cabo por las potencias hegemónicas del mundo (recordemos nuestra guerra de Malvinas) y en especial las recientes expediciones punitivas al Medio oriente emprendidas en su momento por el presidente Bush, las que hasta llegaron a tener el mote religioso de 'cruzadas'. A pesar de que las mismas produjeron desde sus inicios hasta el momento más de dos millones de muertos en su mayoría civiles, habiéndose incluso lanzado bombas nucleares y quimicas, no solamente dichas acciones nunca fueron condenadas por el representante del catolicismo, sino que incluso llegó a inducirse a quienes las promovieron e impulsaron a convertirse, sin arrepentimiento alguno por lo cometido, a dicha religión, tal como sucediera con el británico Blair y casi estuvo por producirse con el mismo Bush. Es el papado pues aquella institución que por sus omisiones y complicidades se ha hecho el responsable principal de que los cristianos del medio oriente sean al menos vistos de manera sospechosa.
05//04/15